What is worship?

Cover, A Christian Guide to Spirituality

The twenty-four elders fall down before him who is seated on the throne and worship him who lives forever and ever. They cast their crowns before the throne, saying, Worthy are you, our Lord and God, to receive glory and honor and power, for you created all things, and by your will they existed and were created. (Rev 4:10–11)

By Stephen W. Hiemstra

If a spiritual discipline points us to God, then worship is the prince of the spiritual disciplines. In fact, we were made for worship (Calhoun 2005, 25).

Unfortunately, the Bible’s first picture of worship also pictures improper worship. Cain brought God some fruit; Abel slaughtered the first born of his flock and brought God the fat portions. God honored Abel’s sacrifice, but not Cain’s (Gen 4:3–5). Improper worship is like inviting your supervisor to your house and serving leftovers at dinner—you may not get fired, but it degrades the relationship.

One of the first deacons of the church, Stephen, was arrested in Jerusalem and was arraigned before the Sanhedrin. There, he accused them of limiting the access to God at the temple, of killing the prophets, of betraying and murdering Christ, and, therefore, of not keeping the law. Improper worship—limiting access to God—was Stephen’s first charge. For this and other things, they took Stephen out and stoned him (Acts 7:48–58).

Stephen’s complaint was not about altar sacrifices. When the Israelite people lived in Egypt, they needed to go into the wilderness to offer sacrifices, in part, because they sacrificed animals that were sacred to the Egyptians (Exod 8:26). The point of the sacrifice was to demonstrate loyalty to God by forsaking the typical idols of the day (Lev 17:7) [1]. However, over time the sacrifices lost their meaning, became routine, or, worse, started to look like divine bribes—improper worship [2]. Echoing the Prophet Isaiah (Isa 1:16), King David writes: “The sacrifices of God are a broken spirit; a broken and contrite heart, O God, you will not despise.” (Ps 51:17) The content of worship, not its form, is what makes worship proper or improver.

An important picture of proper worship is given in Revelation 4:10-11 where the twenty-four elders cast their crowns before the throne of God. In heaven, the elders are casting down crowns given them by God, yet they still humbly lay them down (e.g. Rev 2:10). On earth, a crown is a symbol (an idol) of our vanity—a conspicuous display of personal wealth, power, and authority; it does not have to be a golden tiara! When I cast my crowns at the feet of the king of kings, I am surrendering all my idols—money, power, and authority—to God. On earth as it is in heaven this is the ultimate act of worship.

How do we then properly lay our crowns before the Lord?

Proper worship is an idol crashing event [3]. In worship we demonstrate our loyalty to God by surrendering to God the idols that most typically capture our hearts—our money, our power, and our authority. For some, it will mean writing checks; for others it may be donating time; for still others it may be simply to show up at worship clean and sober. For most of us, it means bringing along our families. For all of us, it means joining in God’s praises. Worship is a smorgasbord of praise.

When we look beyond our pride and idols to God, we cast down our crowns and truly worship.

[1] For more discussion, see: (Hahn 2009, 150).

[2] For example, the Prophet Isaiah (Isa 1:13) writes: “bring no more vain offerings; incense is an abomination to me. New moon and Sabbath and the calling of convocations—I cannot endure iniquity and solemn assembly.” Likewise, the prophet Malachi writes: “When you offer blind animals in sacrifice, is that not evil?” (Mal 1:8)

[3] The prophet Mohammed (1934, 21.51–.66) wrote that Abraham’s father was an idol-maker. One day when his father was away, Abraham smashed all but the biggest idol in his shop. When his father returned and confronted him, Abraham told his father to ask the remaining idol what happened. His father replied—you know that idols cannot speak. To which Abraham responded—then why do you worship anything but the living God?

References

Calhoun, Adele Ahlberg. 2005. Spiritual Disciplines Handbook: Practices that Transform Us. Downers Grove, IL: IVP Books.

Hahn, Scott W. 2009. Kinship by Covenant: A Canonical Approach to the Fulfillment of God’s Saving Promises. New Haven, CT: Yale University Press.

What is worship?

Also see:

Preface to a Life in Tension

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net

Publisher site: http://www.T2Pneuma.com

 

Continue Reading

¿Que es Adoración?

Cubierta por Una Guia Cristian a la Espiritualidad

Los veinticuatro ancianos se postran delante de Aquél que está sentado en el trono, y adoran a Aquél que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque Tú creaste todas las cosas, y por Tu voluntad existen y fueron creadas.” (Rev 4:10-11 NBH)

Por Stephen W. Hiemstra

Si las disciplinas espirituales nos señalan a Dios, entonces la adoración es el príncipe de las disciplinas espirituales. De hecho, hemos ido creado para el culto (Calhoun 2005, 25).

Desafortunadamente, el primero foto en la Biblia de culto también nos muestra un imagen de culto impropia. Caín trajo ofrenda del fruto a Dios; Abel mató el primogénito de sus ovejas y él trajo a Dios las partes de grasa. Dios honró el sacrificio de Abel, pero no lo de Caín (Gen 4:3-5). El culto impropia es como invitando su jefe en su hogar y lo sirviendo sobras a cenar—no se podría estar disparó pero se degrada la relación.

Uno de los diacones de la iglesia, Esteban, fue arrestado en Jerusalén y fue acusado antes la sanedrín. Allí, el los acuso de limitar el acceso de Dios en la templo, de matar los profetas, de traicionar y de asesinar Cristo, y entonces, de no guardar la ley. El culto impropia—limitar acceso de Dios—fue la primer cargo. Por esta y otra cosas, se llevaron a cabo Esteban y lo apedrearon (Acts 7:48-58).

La queja de Esteban no era los altar sacrificios. Cuando los Israelitas vivían en Egipto, ellos necesitaron a ir en el desierto a ofrecer los sacrificios, en parte, porque sacrificaban los animales que se eran sagrados a los Egipcios (Exod 8:26). El punto de los sacrificios era a demostrar lealtad a Dios por abandonar las ídolas que eran típicas del día (Lev 17:7) [1]. Sin embargo, en el tiempo estos sacrificios perdieron su significado, se convirtieron en rutina, o, más peor, empezó a parecer se como los sobornos divinos—impropia culto [2]. Haciendo eco el Profeta Isaías (Isa 1:16), el Rey David escribe: “Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.” (Ps 51:17 NBH) El contenido de culto, no su forma, es lo que hace la adoración propia o impropia.

Un cuadro importante de la adoración apropiada se da en Apocalipsis 4:10-11 donde el veinticuatro ancianos echan abajo sus coronas delante el trono de Dios. En el cielo,los ancianos echan abajo las coronas que les dio Dios, sin embargo, todavía humildemente se echan (e.g. Rev 2:10). Por la tierra, una corona esta un símbolo (un ídolo) de nuestra vanidad—una ostentación de la riqueza, poder, y autoridad personal; no se necesita ser una tiara de oro! Cuando yo echo mis coronas a los pies del rey de reyes, me abandono todas mis ídolas—la plata, poder, y autoridad—a Dios. “En la Tierra Como en el Cielo”—es lo que el ultimo acto de adoración.

¿Cómo podemos entonces colocamos adecuadamente nuestras coronas delante el Señor?

La adoración apropiada es un ídolo-estrellarse evento [3]. En adoración, demostramos nuestra lealtad a Dios por abandonar a Dios los ídolos que mas típicamente captan nuestras corazones—nuestra plata, nuestro poder, y nuestra autoridad. Por algunos, se significa la emisión de cheques; para otros, puede ser el tiempo donado; para aún otros, puede ser simplemente para presentarse en la adoración limpia y sobria. Para la mayoría de nosotros, que significa traer a lo largo de nuestras familias. Por todos de nosotros, se significa a unirse en las adoraciones de Dios. La adoración es un smorgasbord de alabanzas.

Cuando buscamos fuera de nuestro orgullo y de los ídolos a Dios, nosotros echamos abajo nuestras coronas y ofrecer verdadera adoración.

[1] Por mayor discusión, vea (Hahn 2009, 150).

[2] Por ejemplo, el Profeta Isaías (Isa 1:13) escribe: .”No traigan más sus vanas ofrendas, El incienso Me es abominación. Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas: ¡No tolero iniquidad y asamblea solemne!” (Isa 1:13 NBH) Por simular manera, el Profeta Malachi escribe: “Y cuando presentan un animal ciego para el sacrificio, ¿no es eso malo?” (Mal 1:8 NBH)

[3] El Profeta Mohammed (1934, 21.51-.66) escribió que el padre de Abraham fue un fabricante de ídolos. Un día cuando su padre estaba fuera, Abraham destrozó todos los ídolos en la tienda sino el más grande. Cuando su padre regresó y enfrentó a él, Abraham dijo a su padre para pedirle al ídolo restante lo que pasó. Su padre respondió—ya sabes que los ídolos no pueden hablar. A lo que respondió Abraham—entonces ¿porque se adora cualquiera cosa otra que el Dios vivo?

Referencias

Calhoun, Adele Ahlberg. 2005. Spiritual Disciplines Handbook: Practices that Transform Us. Downers Grove, IL: IVP Books.

Hahn, Scott W. 2009. Kinship by Covenant: A Canonical Approach to the Fulfillment of God’s Saving Promises. New Haven, CT: Yale University Press.

¿Que es Adoración?

Ver también:

Prefacio de La Guía Cristiana a la Espiritualidad

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net

Comprar Libro: http://www.T2Pneuma.com

Boletín informativo:  https://bit.ly/Priorities_2021

 

Continue Reading

Was ist Anbetung?

Ein Christlicher Leitfaden zur Spiritualität, 20201014

Vor Stephen W. Hiemstra

Fallen die vierundzwanzig Ältesten nieder vor dem, der auf dem Thron sitzt, und beten den an, der da lebt von Ewigkeit zu Ewigkeit, und legen ihre Kronen nieder vor dem Thron und sprechen: Herr, unser Gott, du bist würdig, zu nehmen Preis und Ehre und Kraft; denn du hast alle Dinge geschaffen, und durch deinen Willen waren sie und wurden sie geschaffen. (Rev 4:10-11)

Wenn uns eine spirituelle Disziplin auf Gott hinweist, dann ist die Anbetung der Fürst der spirituellen Disziplinen. Tatsächlich wurden wir für die Anbetung geschaffen (Calhoun 2005, 25).

Leider bildet das erste Bild der Anbetung in der Bibel auch unangemessene Anbetung an. Kain brachte Gott Früchte; Abel schlachtete den Erstgeborenen seiner Herde und brachte Gott die fetten Portionen. Gott ehrte Abels Opfer, aber nicht das von Kain (Gen 4:3–5). Unangemessene Anbetung ist, als ob du deinen Vorgesetzten zu sich nach Hause einladen und Essensreste servieren—du wirst vielleicht nicht gefeuert, aber es verschlechtert die Beziehung.

Einer der ersten Diakone der Kirche, Stephanus, wurde in Jerusalem verhaftet und vor dem Sanhedrin gebracht. Dort beschuldigte er sie, den Zugang zu Gott im Tempel einzuschränken, die Propheten zu töten, Christus zu verraten und zu ermorden und deshalb das Gesetz nicht zu halten. Unangemessene Anbetung—die Einschränkung des Zugangs zu Gott—war Stephanus erster Anklage. Dafür und für andere Dinge haben sie Stephanus herausgenommen und gesteinigten ihn (Acts 7:48–58).

Stephanus Beschwerde bezog sich nicht auf Altaropfer. Als die Israeliten in Ägypten lebten, mussten sie zum Teil in die Wildnis gehen, um Opfer darzubringen, weil sie Tiere opferten, die den Ägyptern heilig waren (Exod 8:26).  Der Sinn des Opfers bestand darin, die Loyalität gegenüber Gott zu demonstrieren, indem man die typischen Götzen der Tag aufgab (Lev 17:7; Hahn 2009, 150). 

Im Laufe der Zeit verloren die Opfer jedoch ihre Bedeutung, wurden zur Routine oder, schlimmer noch, sie begannen wie göttliche Bestechungsgelder auszusehen—unangemessene Anbetung (Isa 1:13; Mal 1:8). Widerhallen an den Propheten Jesaja (Isa 1:16) schreibt König David: “Die Opfer, die Gott gefallen, sind ein geängsteter Geist, ein geängstetes, zerschlagenes Herz wirst du, Gott, nicht verachten.” (Ps 51:19) Der Inhalt der Anbetung, nicht seine Form, macht die Anbetung angemessenen oder unangemessenen.

Ein wichtiges Bild der richtigen Anbetung wird in Offenbarung 4:10-11 gegeben, wo die vierundzwanzig Ältesten ihre Kronen vor dem Thron Gottes werfen. Im Himmel werfen die Ältesten Kronen nieder, die ihnen von Gott gegeben wurden, und legen sie dennoch demütig nieder (e.g. Rev 2:10). Auf der Erde ist eine Krone ein Symbol (ein Götzebild) unserer Eitelkeit—eine auffällige Darstellung von persönlichem Reichtum, Macht und Autorität; Es muss keine goldene Tiara sein! Wenn ich meine Kronen dem König der Könige zu Füßen werfe, übergebe ich alle meine Götzen—Geld, Macht und Autorität—Gott. “Wie im Himmel so auf Erden” (Matt 6:10)—dies ist der ultimative Akt der Anbetung.

Wie legen wir dann unsere Kronen richtig vor den Herrn?

Richtig Anbetung ist eine Götzenkrachende Veranstaltung. Der Prophet Mohammed (1934, 21.51.66) schrieb, dass Abrahams Vater ein Götzenmacher war. Eines Tages, als sein Vater weg war, zerschmetterte Abraham alle bis auf das größte Idol in seinem Laden. Als sein Vater zurückkehrte und ihn konfrontierte, sagte Abraham seinem Vater, er solle den verbliebenen Götzen fragen, was passiert sei. Sein Vater antwortete—du wiest dass Götzen nicht sprechen können. Worauf Abraham antwortete—warum beten Sie dann alles andere als den lebendigen Gott an?

In der Anbetung demonstrieren wir unsere Loyalität gegenüber Gott, indem wir Gott die Götzen übergeben, die unsere Herzen am meisten erobern—unser Geld, unsere Macht und unsere Autorität. Für manche bedeutet es, Schecks auszustellen; für andere kann es sein, Zeit zu spenden; für wieder andere mag es einfach sein, rein und nüchtern zur Anbetung zu erscheinen. Für die meisten von uns bedeutet es, unsere Familien mitzubringen. Für uns alle bedeutet es, sich an Gottes Lob zu beteiligen. Anbetung ist ein Smorgasbord von Lob.

Wenn wir über unseren Stolz und unsere Götzenbilder hinaus auf Gott schauen, werfen wir unsere Kronen nieder und beten wahrhaftig an.

Was ist Anbetung?

Siehe auch:

Einleitung auf Ein Christlicher Leitfaden zur Spiritualität 

Andere Möglichkeiten, sich online zu engagieren:

Autoren Seite: http://www.StephenWHiemstra.net

Herausgeber Seite: http://www.T2Pneuma.com

Mitteilungsblatt:   https://bit.ly/Priorities_2021

Continue Reading

Fairbairn: The Trinity Models Community, Part 2

Fairbairn_02112015Donald Fairbairn.  2009.  Life in the Trinity:  An Introduction to Theology with the Help of the Church Fathers.  Downers Grove:  IVP Academic. (Go to part 1)

Review by Stephen W. Hiemstra

The centrality of John 13-17 in Fairbairn’s picture of the scarlet thread running through the understanding of the early church fathers of our life in Christ is both obvious and mysterious.  It is obvious because these chapters contain some of Jesus’ last words before his crucifixion.  It is mysterious, in part, because John skips things highlighted in the other Gospels, like Jesus’ prayer in the Garden and the last supper, and includes things, like the washing of the disciple’s feet, not included elsewhere (13-16).  Jesus’ enigmatic discussion in the upper room about his relationship with the Father is probably the most mysterious narrative in the entire New Testament.

The complementary relationship between this upper room discourse and Jesus’ high priestly prayer suggests that John feels it important—a kind of Hebrew doublet. Fairbairn (28) writes:

“In the discourse, Jesus has laid out a picture of life as God intends it, and in the prayer, he asks his father to bring about the kind of life he has just described to the disciples.”

However, these are also some of Jesus’ last words making this a doublet that today would be written in red and underlined, so to speak.  For this reason, these chapters got the attention of early church fathers.  Summarizing, Fairbairn writes:  “our sharing the Father-Son relationship is at the center of what it means for us to participate in God.” (37) And: “the doctrine of the Trinity is the gateway to understanding Christian life.” (50)

If you accept Fairbairn’s conclusions, entering the deep end of the pool theologically is clearly not optional .  Fairbairn suggests that we were created to share in the life of the Trinity as evidenced by the early life of Adam and Eve in the Garden of Eden and by our creation in the image of a Triune God.  Being created in the image of God sets humanity apart from plants, animals, and even angels (60) and sets humanity apart from them even after the fall.

But what does this life in the Trinity look like?  Fairbairn (65) sees 4 obvious benefits to having fellowship with the Trinity:

  1. Significance—our significance lies not in what we do, but to whom we belong (67);
  2. Peace—The peace of God is more than the absence of conflict, it shares a calmness even in the storms of life (69) and includes the tutorage of the Holy Spirit throughout (70);
  3. Work—our attitude towards work is transformed. The apostle Paul writes: “I worked harder than any of them, though it was not I, but the grace of God that is with me.” (1 Cor 15:10 ESV) To redeem work is to return to the Garden of Eden where our work began.
  4. Human relationships—If God loves humanity, then so should we and we see people differently (81).

Fairbairn (224) writes:

“We are called to reflect the Father’s love for the Son, and part of the way we do that is by serving the least of the believers—the neediest, the ones who are the loneliest, the ones who suffer the most in this fallen world.”

Perhaps the most important contribution Fairbairn makes, in my estimation, is to our understanding the depth that sin has broken our relationship with God and neighbor. Sin, he writes, “is what happens when have two children in the same room with one toy” (87).    This brokenness dominates who we are and how we relation to both God and neighbor. The curse of sin involves two parts:  physical death and spiritual death—separation from God (98).  We are twisted to the point that we do not even recognize our own depravity.  Adam and Eve had no reason to doubt God’s word in the garden and no reason to trust the serpent’s words:  “For God knows that when you eat of it your eyes will be opened, and you will be like God, knowing good and evil.” (Gen 3:5 ESV)  The word, know, here in Hebrew (yada) means more than simply knowledge, it implies being able to decide (93).  In order words, Adam and Eve not only wanted to understand good and evil, they wanted to determine what is good and evil for themselves—to play god.

It is only by fully understanding the depth of our own depravity, we can appreciate the need for God’s promise, the incarnation of Christ, and the gift of redemption.  The lost sense of sin is accordingly at the heart of the modern and postmodern shamelessness and inattention to faith.

As is always the case with good books, it is not just the interesting details but how they hang together to make the text sing.  This is a text that clearly sings.

Fairbairn: The Trinity Models Community, Part 2

Also see:

Niebuhr Examines American Christian Roots, Part 1 

Friedman Brings Healing by Shifting Focus from Individuals to the Family 

Books, Films, and Ministry

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net

Publisher site: http://www.T2Pneuma.com

Continue Reading

Sabbath Rest: Monday Monologues (podcast), October 18, 2021

Stephen_HIemstra_20210809

 By Stephen W. Hiemstra

This morning I will share a prayer and reflect on Sabbath Rest as a spiritual discipline. After listening, please click here to take a brief listener survey (10 questions).

To listen, click on this link.

Hear the words; Walk the steps; Experience the joy!

Sabbath Rest: Monday Monologues (podcast), October 18, 2021

Also see:

Monday Monologue On March 26, 2018 

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net,

Publisher site: http://www.T2Pneuma.com.

Continue Reading

Prayer Day 47

 

A Christian Guide to Spirituality: Foundations for Disciples
A Christian Guide to Spirituality: Foundations for Disciples

 

By Stephen W. Hiemstra

Gracious Father,

Rest with us. Grant us the energy to care.

Let us focus a day each week on being your people and modeling your love to those around us.

In the name of the Father, the Son, and the Holy Spirit, Amen.

Prayer Day 47

Also see:

Believer’s Prayer

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net

Purchase Book: http://www.T2Pneuma.com

 

Continue Reading

Oración Dia 47

Espera verano 2015

Por Stephen W. Hiemstra

Padre de gracia,

Descansa con nosotros.

Concédenos la energía para preocuparnos.

Permite enfocarnos un día cada semana en ser Tu pueblo y modelar Tu amor a los que nos rodean.

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración Dia 47

Ver también:

Prefacio de La Guía Cristiana a la Espiritualidad

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net

Comprar Libro: http://www.T2Pneuma.com

Boletín informativo: https://bit.ly/Joy_2021

 

Continue Reading

Gebetstag 47

Ein Christlicher Leitfaden zur Spiritualität, 20201014

Vor Stephen W. Hiemstra

Gnädiger Vater,

Ruhe dich bei uns aus. Gebe uns die Energie für anderen zu kümmern.

Lasse uns jede Woche einen Tag darauf konzentrieren, deiner Volk zu sein und deiner Liebe zu unseren Mitmenschen zu modellieren.

In Names des Vaters, des Sohnes, und des Heiligen Geistes, Amen.

Gebetstag 47

Siehe auch:

Einleitung auf Ein Christlicher Leitfaden zur Spiritualität 

Andere Möglichkeiten, sich online zu engagieren:

Autoren Seite: http://www.StephenWHiemstra.net

Herausgeber Seite: http://www.T2Pneuma.com

Mitteilungsblatt:  https://bit.ly/Joy_2021

Continue Reading

Why Sabbath Rest?

Cover, A Christian Guide to Spirituality

“the Son of Man is lord of the Sabbath.” (Matt 12:8)

What is the first sin in the Bible?

The typical response is that the first sin occurred when Adam and Eve ate from the tree of the knowledge of good and evil (Gen 3:6). An alternative interpretation points out that although Adam and Eve were created in Genesis 1, when God rests on the first Sabbath in Genesis 2 they are not mentioned (Feinberg 1998, 16). The first sin in scripture is then argued to be a sin of omission (not doing good). It occurred when of Adam and Eve refused to participate in Sabbath rest. It was as if God threw a party and they refused to come.

After that, the sin in Genesis escalated from disrespect into open rebellion. In Genesis 3, Adam and Eve commit their first sin of commission (doing evil). In Genesis 4, Cain kills Abel and Lamech takes revenge. In Genesis 5, Noah—the man who rested in Hebrew—is born (Feinberg 1998, 28).  In Genesis 6, God tells Noah to build an ark because he planned to send a flood in response to the depth of human corruption and sin. After the flood, only Noah and his family remained, a re-creation event (Kline 2006, 221–27). 

This interpretation is echoed in the New Testament where the kingdom of God is compared to a wedding. Jesus tells an enigmatic parable of a king who held a wedding banquet for his son. When the banquet was ready, the king sent his servants to inform his guests. But, instead of responding to the reminder, many of the intended guests ignored the invitation while others committed acts of violence, even murder, against the king’s servants. The climax to this story comes in verse 7: “The king was angry, and he sent his troops and destroyed those murderers and burned their city.” (Matt 22:7)

If we treat Sabbath rest as a foretaste of the kingdom of God, this parable can be an allegory to the first sin, in which Adam and Eve refused God’s invitation to join him in the first Sabbath. The original sin, according to this interpretation, was the contemptuous rejection of God’s generous invitation on the seventh day. The fact that the parable of the wedding feast is a parable of judgment is an emphatic reminder that God really wants us to rest with Him.

Sabbath rest is important enough to God that it is the fourth and the longest of the Ten Commandments given to Moses (Exod 20:8–11). Why was it important to the Jewish people? Free people rest; slaves work. The experience of slavery in Egypt and later in Babylon was a reminder that rest is a privilege not always enjoyed.

Are we a free people? Do we rest? Do we rest with God?

Jesus described himself as the Lord of the Sabbath, not to do away with it, but to refocus it on God’s desire for our lives. Sabbath rest is a gateway to the other spiritual disciplines because it makes the other disciplines easier to pursue. Rested people have the energy to care. Exhausted people struggle to care for God and for their neighbors.

Confusion about Sabbath arises, in part, because the Jewish Sabbath was the last day of the week, while Christians celebrated Sabbath on the first day of the week (Chan 2006, 81). Pastors and others who  must work Sundays often designate another day as their Sabbath and inform their family and friends. The point is to consecrate a day each week to honor and rest with God.

Why Sabbath Rest?

Also see:

Preface to A Christian Guide to Spirituality

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net

Purchase Book: http://www.T2Pneuma.com

 

Continue Reading

¿Por qué el Día de Reposo?

Cubierta por Una Guia Cristian a la Espiritualidad

Por Stephen W. Hiemstra

«Porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo» (Mt. 12:8).

¿Cuál es el primer pecado en la Biblia?

La respuesta típica es que el primer pecado ocurrió cuando Adán y Eva comieron del árbol del bien y mal. Una interpretación alternativa señala que a pesar de que Adán y Eva fueron creados en Génesis 1, cuando Dios descansó el primer día de reposo en Génesis 2 a ellos no se les menciona (Feinberg 1998, 16). El primer pecado en las escrituras, se argumenta entonces, es un pecado de omisión (no hacer el bien). Ocurrió cuando Adán y Eva se negaron a participar en el día de reposo. Fue como si Dios tuviese una fiesta y ellos se negaron a venir.⁠1

Después de esto, los pecados en Génesis se intensificaron desde una falta de respeto hasta una rebeldía abierta. En Génesis 3, Adán y Eva cometen su primer pecado de comisión (hacer lo malo). En Génesis 4, Caín mata a Abel y Lamec se venga. En Génesis 5, Noé —el hombre que descansó— nació.⁠2

 En Génesis 6, Dios le dice a Noé que construya un arca porque él planeaba enviar una inundación en respuesta a la profundidad de la corrupción humana y el pecado. Después de la inundación, sólo Noé y su familia permanecieron.⁠3

Esta interpretación se refleja en el Nuevo Testamento donde el reino de Dios se comparó a una boda. Jesús cuenta una parábola enigmática de un rey que celebra un banquete de boda para su hijo. Cuándo el banquete estuvo listo, el rey envió sus siervos a informarle a sus invitados. Pero, en lugar de responder al recordatorio, muchos de los invitados esperados ignoraron la invitación mientras otros cometieron actos de violencia, contra los siervos del rey, hasta asesinato. El punto culminante de esta historia viene en el versículo 7: «Entonces el rey se enfureció, y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad» (Mt. 22:7).

Si tratamos el día de reposo como un anticipo del reino de Dios, esta parábola puede ser una alegoría al primer pecado, en el que Adán y Eva rechazaron la invitación de Dios a unirse a él ese primer día del reposo. El pecado original, de acuerdo a esta interpretación, fue el rechazo despectivo de la invitación generosa de Dios en el séptimo día. El hecho de que la parábola del banquete de bodas es una parábola de juicio es un recordatorio enfático que Dios realmente quiere que descansemos con él.

El día de reposo es tan importante para Dios que es el cuarto y el más largo de los Diez Mandamientos dados a Moisés (Ex. 20:8-11). ¿Por qué era importante para el pueblo judío? Las personas libres descansan; los esclavos trabajan. La experiencia de esclavitud en Egipto y más tarde en Babilonia fue un recordatorio de que el descanso es un privilegio que no siempre disfrutaron.

¿Somos un pueblo libre? ¿Descansamos? ¿Descansamos con Dios?

Jesús se describió a si mismo como el Señor del Sábado, no vivir con él, sino para reorientar el deseo de Dios para nuestras vidas. El día de reposo es una puerta de entrada a las disciplinas espirituales ya que las otras disciplinas son más fáciles de seguir. La gente descansada tiene energía para preocuparse por las cosas. La gente cansada lucha por amar a Dios o a su prójimo.

La confusión acerca del día de reposo surge, en parte, debido a que el sábado judío era el último día de la semana, mientras que los cristianos celebran el día de reposo como el primer día de la semana.⁠4 Los pastores y otros que tienen que trabajar los domingos frecuentemente designan otro día como su día de reposo e informan a su familia y amigos. El punto es consagrar un día cada semana para honrar y descansar con Dios.

Notas

1 Una debilidad de esta interpretación es que Adán y Eva se sintieron culpablespor su desnudez, pero no sintieron la empatía por el dolor que le causaron a Dios (Gén. 3:7).

2 En hebreo, Noé significa descanso (Feinberg 1998, 28). También ver: Kline (2006, 229).

3 Kline (2006, 221-227) ve la historia de Noé como un evento de volver a crear. El arca de Noé sirve como un prototipo del tabernáculo, el templo, y en última instancia, el mismo cielo.

4 Chang (2006, 81) escribe: «El domingo es el primer día de la semana, pero los cristianos de la iglesia primitiva también lo llamaron el octavo día. Por nombrarlo el octavo día, los cristianos entendieron la resurrección como un evento que rompió la limitación del mundo del ciclo semanal». («Sunday is the first day of the week, but the early Christians also called it the eighth day. By call it the eighth day, the Christian understood the resurrection event as breaking through the earthly limitation of the weekly cycle»).

¿Por qué el Día de Reposo?

Ver también:

Prefacio de La Guía Cristiana a la Espiritualidad

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net

Comprar Libro: http://www.T2Pneuma.com

Boletín informativo: https://bit.ly/Joy_2021

 

 

Continue Reading
1 2 3 180