1 Corintios 3: Bebés en Cristo

Stephen W. Hiemstra (1955)
Stephen W. Hiemstra (1955)

Por Stephen W. Hiemstra

De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús (Juan 3:3 NVI).

Tenemos muchas ganas de estar en control. Desde una edad muy joven, no queremos depender de otras personas, que le digan qué hacer, o dar explicaciones a nadie. Nos tomamos muy en serio la Declaración de Independencia, cuando se lee:

Sostenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres [y las mujeres] son creados iguales, que son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, que entre éstos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad (4 de julio 1776).

No sólo queremos la libertad para negar el control de otras personas y otras naciones, queremos negar las restricciones impuestas a nosotros por Dios mismo. En lugar de un signo de madurez, este fetiche de control es una muestra de infantilismo—niños siempre imitan a sus padres con ganas de hacer cosas de adultos antes de estar listos.

Para los Corintios, infantilismo tenía dos características prominentes. Ellos consideran a sí mismos como personas muy espirituales (v 1), y se dividieron en partidos políticos (v 4). El apóstol Pablo responde al ofrecerles una lección de liderazgo cristiano.

Liderazgo cristiano, según Pablo, consiste en la construcción de los cimientos puestos por Jesucristo (v 11), sirviendo a Dios como nos asignan (v 5), y compensados ​​de acuerdo a la calidad del trabajo realizado (VV 8, 13-14). Pablo escribe:  Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento (V 6). En este tema agrícola, el agricultor no sabe cómo crecen las semillas; agricultura consiste sólo en promover el crecimiento de semillas sanas. El punto de Pablo es que Dios es responsable del crecimiento de seguir a Jesús, no a sus siervos.

Lección de Pablo se aplica claramente a nosotros hoy.

¿Acaso no nos consideramos espiritual? Pablo habla de la sabiduría de este mundo (v 18). Hays (49-50) señala que el elitismo espiritual puede tomar la forma de los dones espirituales, conocimiento académico, corrección doctrinal, la rectitud moral, o la corrección política [1]. Cuando nosotros no nos consideramos elites espirituales, podemos, por supuesto, sólo tiene que apoyar a nuestro pastor, denominación o autor que expresa nuestras preferencias favorito. No es de extrañar que los cismas en la Iglesia apelan una y otra vez a través de los siglos y con frecuencia se encuentran en la raíz de una lectura selectiva de la misma Escritura?

Pablo ve esta tendencia hacia el elitismo espiritual en los Corintios (vv 18-20) y cita del Job:

Él deshace las maquinaciones de los astutos, para que no prospere la obra de sus manos. Él atrapa a los astutos en su astucia, y desbarata los planes de los malvados (Job 5:12-13 NVI).

Pablo termino esta sección con otra advertencia acerca de que cuenta con dicho:  Por lo tanto, ¡que nadie base su orgullo en el hombre! Al fin y al cabo, todo es de ustedes, ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas, o el universo, o la vida, o la muerte, o lo presente o lo por venir; todo es de ustedes, y ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios. (vv 21-23)

Como la iglesia, colectivamente somos el templo de Dios [2] y bajo su atenta mirada (vv 16-17).


[1] Hays, Richard B.  2011.  Interpretation:  A Biblical Commentary for Teaching and Preaching—First Corinthians (Orig pub 1997).  Louisville:  Westminster John Knox Press.

[2] ὁ γὰρ ναὸς τοῦ θεοῦ ἅγιός ἐστιν, οἵτινές ἐστε ὑμεῖς (1Corinthians 3:17 BNT).  Translated is:  for God’s temple is holy, and you all are [that temple].

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