La Vida Eterna

New Life
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Por Stephen W. Hiemstra

¿Cual es la vida eterna?

Nuestra vida en Cristo es un viaje que empieza pecaminosa y finito, pero progresa hacia santo y eterna. El progreso hacia la vida eterna requiere ambos restauración espiritual y la sanación de la cuerpo.

Pensamos normalmente de la naturaleza eterna de Dios antes su santidad. Este aspecto primero de la vida eterna es cuantitativa–superación de la muerte a vivir eternamente con Dios. Sin embargo, la correcta linea de pensamiento es al revés: la muerte es la pena para los pecados. En otras palabras, los pecados causan la muerte. El perdón de Dios en Jesucristo quita el pecado, elimina la pena de muerte, y hace la vida eterna posible.

Por desgracia, los pecados no solo inicia una pena de muerte; se contamina a nos y daña nuestras relaciones. Por ejemplo, la conversión del Apóstol Pablo incluyó el perdón de Dios, sino saqueo de la iglesia no fue fácilmente olvido (Acts 8:2). Del mismo modo, el asesino quien se le perdona ha a su culpabilidad removido, pero la vida tomada no ha sido restaurada y sus relaciones rotas permanecerá roto.

Consecuentemente, el aspecto segundo de la vida eterna es cualitativa—a remover la contaminación de los pecados y reconciliar de nuestras relaciones a través de Cristo. El Apóstol Juan escrita: “`Y ésta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (John 17:3 NBH) Estamos una nueva creación en Cristo y reconciliado a él, pero la reconciliación tiene dos partes. La primera parte es reconciliación con Dios y esta completo con la obra de Cristo. La segunda parte es reconciliación con hermanos y hermanas contra quien hemos pecado (2 Cor 5:17-20). Esta etapa final en reconciliación, que puede ser completo con y a través del poder del Espíritu Santo, requiere ambos la santificación de la persona y la participación de la iglesia. Este es un área donde las disciplinas espiritual puede productivamente la mayoría enfoque.

La vida eterna, en consecuencia, se inicia con la obra de Cristo (justificación y reconciliación con Dios), pero continua en la obra de la iglesia (reconciliación con ellos contra quien hemos pecado). Las Buenas Noticias es que en Cristo y a través del Espíritu Santo la obra de Dios en nosotros será ser completa.

[1] Por razón de pecados, estamos separados de Dios en nacimientos y somos destinado a morir por causa de la pena de los pecados—la muerte. En Cristo, vemos la imagen de un Dios santo y eterna. Cristo afecta ambos nuestra mejora moral (pecaminosa a santo) y la sanidad del cuerpo (mortal a inmoral).

[2] John 3:36; Rom 10:9-10.

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