No Haga Imágenes (El Segundo Mandamiento)

Artwork by Narsis Hiemstra
Artwork by Narsis Hiemstra

“No te harás ningún ídolo (imagen tallada), ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. “No los adorarás (No te inclinarás ante ellos) ni los servirás (ni los honrarás). Porque Yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que Me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que Me aman y guardan Mis mandamientos. (Exod 20:4-6; Deut 5:8-10 NBH)

Por Stephen W. Hiemstra

¿Alguna vez se espera hasta la segunda vez que su madre llamó (como si su intención fuese ni claro) antes de responder? ¿Porque? Repetición implica énfasis. En poema hebreo vemos un clase especial de repetición donde la primera y la segunda frases dice la misma cosa pero en palabras diferente. Un ejemplo de un doble hebreo se encuentra en Salmo 115, donde leemos:

“Nuestro Dios está en los cielos; El hace lo que Le place. Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombre. Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven;” (Psa 115:3-5 NBH)

La comparición es entre Dios, quien está vivo (vive en el cielo; lo hace que le place), y ídolas, que no están con vida (hecho de metal por manos humanos; tienen bocas mudas y los oyos inútiles).

El problema de la idolatría es profunda en la psique humana. Un ídolo es cualquiera cosa que tratamos como más importante que Dios. Y tenemos muchas de estos—miembros de la familia, compañeros, trabajo, escuela, lideres políticos, estrellas popular, héroes deportivos, filosofías, cuentas bancarias, pólizas de seguros, planes de salud—las listas son enormes.

Louie Giglio (2003, 113), un músico cristiano, dice que si deseas una lista de los ídolos en tu vida, pregunta en qué gastas tu plata, tu tiempo, tu energías, y tu lealtad. Echa un vistazo a tu prioridades y encontraras los ídolos que amenaza tu fe, tu salud mental, y, tal vez, tu vida.

La mandamiento segundo no es acerca de la vanidad de Dios. Cuando ponemos nuestra fe en ídolos, nos preparamos para una dura caída. Todos los5 ídolos eventualmente se rompen y cuando lo hacen, que rompen con ellos. El resultado de nuestro quebrantamiento a menudo resulta en depresión, adicción, o suicidio; colectivamente, da lugar a opresión, injusticia, y guerra.

La obsesión en nuestra sociedad con trabajo y “tenerlo todo”, por ejemplo, nos conducimos a abusar nuestra propia salud y a despreciar alguien quien no trabaja. En lugar de que valorar tiempo con nuestra familia, nos negamos a usar nuestros tiempo de vacaciones y regresamos a trabajar aun antes tenemos que. En lugar de para relajarse o ejercer cuando somos fuera de la obra, nos traemos la obra a casa y hacer la elección de alimentos pobres. En lugar de que ver nuestro jóvenes y ancianos como creado en la imagen de Dios, los vemos como dependientes quien no trabajan. Entonces no es de extrañar que ellos se desarrollen problemas de auto-imagen y depresión, o aun cosas más peores.

Substitutos para la función del Dios viviendo en nuestra vida son imitaciones baratas.

REFERENCIAS

Giglio, Louie. 2003. The Air I Breathe. Colorado Springs: Multnomah Press.

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