No Codiciarás (El Décimo Mandamiento)

No codiciarás la mujer de tu prójimo, y no desearás la casa de tu prójimo, ni su campo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.” (Deut 5:21 NBH) [1]

Por Stephen W. Hiemstra

¿Cuantos matrimonios y familias han sido destruido durante los años por ama de plata? Desacuerdos acerca de plata se citan frecuentemente como una causa principal de divorció.

La codicia es un cruce entre avaricia y envidia. Avaricia es un deseo extremo a poseer algo mientras envidia es un deseo extremo que alguien otra no poseer lo que deseamos. En cualquier caso, nuestros deseos nos llevan tratar mal a los demás.

Tanto avaricia y envidia son entre los siete pecados mortales popularizados por Tomás de Aquino en el siglo duodécimo. Aquino los enumeró como el orgullo (vanagloria), la envidia, la ira, la pereza (apatía espiritual), la avaricia, la gula y la lujuria [2]. Los describe como pecados capitales porque conducen a otros pecados y son lo contrario de virtudes particulares (Aquinas 2003, 317-20). Del mismo modo que virtud es un buen rasgo de carácter permanente, un vicio es un mal rasgo de carácter permanente.

Jesús acuñó un palabra nueva por la codicia (mamona) cuando dijo: “No pueden servir a Dios y a las riquezas (mamona).” [3]. En Ingles, el King James Versión (KJV) de la Biblia translitera el griego, mamona, que pueda también ser traducir como el dios de dinero. El Apóstol Pablo prefiere a referir a codicia como el amor de dinero. Por ejemplo, Pablo escribió:

Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores. (1Tim 6:10 NBH)

Mientras codicia es un vicio que causa dificultades relaciones, mamona es también idolatría. Algo se convierte idolatrías—convertir a un dios—cuando lo amamos más que Dios. Jesús nos advierto:

Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas. (Matt 6:24 NBH)

Aquí entramos el terreno de obsesión y adicción como esclavos del pecado (John 8:34). Podemos ser adicto a casi cualquiera cosa. Gerald May (1988, 14) escribe: “adicción es un estado de compulsión, obsesión o preocupación que esclaviza la voluntad y deseo de una persona” [4]. Dos pruebas pueda ser aplicado a conducta potencialmente aditiva. ¿Interrumpe este comportamiento las relaciones con las persona más cercano de ti? ¿Es usted experimenta síntomas de abstinencia cuando usted lo da para arriba? En este contexto, piensas que la codicia pueda elevarse a la nivel de adicción?

Henry Cloud (2008, 154) tiene una sugerencia interesante para lidiar con el dolor: “Mirar al miseria y entonces hacer una regla personal que lo guardara de pasando.” [5] En este caso, Dios ha visto el dolor en nuestras vidas y nos ha dado una regla: no codician.

De manera más general, los Diez Mandamientos hacen tres cosas: reduce nuestro dolor, simplifica nuestras vidas, y ayudamos a nos modelar a nosotros mismos después de Aquel que reclamamos a seguir.

[1] También: Exod 20:17; Deut 7:25; Rom 7:7; Rom 13:9.

[2] Los siete pecados mortales son frecuentemente describe usando su nombres de Latín. Ellos son superbia (orgullo), invidia (envidia), ira, gula, luxuria (lujuria), avarita (avaricia), and accidia (pereza) (Fairlie, 2006, iv).

[3] Luke 16:13; Matt 6:24.

[4] “addiction is a state of compulsion, obsession, or preoccupation that enslaves a person’s will and desire.”

[5] “Look at the misery and then make a personal rule that will keep it from happening.”

REFERENCIAS

Aquinas, Thomas. 2003. On Evil (Orig Pub 1270). Translated by Richard Regan. Edited by Brian Davies. New York: Oxford University Press.

Cloud, Henry. 2008. The One-Life Solution: Reclaim Your Personal Life While Achieving Greater Personal Success. New York: Harper.

Fairlie, Henry. 2006. The Seven Deadly Sins Today (Orig Pub 1978). Notre Dame, IN: University of Notre Dame Press.

May, Gerald G. 1988. Addiction and Grace: Love and Spirituality in the Healing of Addictions. New York: HarperOne.

 

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