¿Por Qué Participar en un Grupo Pequeña?

Mural in Riverside Presbyterian Church
Mural in Riverside Presbyterian Church

Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos. (Acts 2:46-47 NBH)

Por Stephen W. Hiemstra

La iglesia primitiva era un grupo pequeño. Muchas iglesias siguen siendo pequeñas por elección.

Mi primera experiencia con los grupos pequeños ocurrió en la escuela secundaria cuando nuestro pastor principal se retiró y la directora de jóvenes también se fue. Durante la noche nuestra programa de jóvenes desmoronó. El pastor asociado intervenía a llenar el vacuo, pero sólo dos de nosotros permanecimos en la programa: mi mejor amigo y yo. A lo largo de mi último año en la escuela secundaria, nuestro tiempo junto centraba en dos cosas: el Libro de Romanos y el libro de Dietrich Bonhoeffer: El Precio de la Gracia. Curiosamente, mi mejor amigo y yo son ahora ambos pastores.

El original grupo pequeña es la Trinidad—el Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Debido a que nuestra identidad esta formado por quien tenemos relaciones [1], nuestra relación con el Dios Trinidad da un ejemplo importante de que parece una amable, buena-funcionando comunidad [2].

Un otra fundacional grupo pequeño es la familia. Las familias hablan sobre cada asunto importante en la vida. En la familia, aprendemos a chatear, orar, y leer las Escrituras. Nuestras familias también nos enseñan a bromear, a amar, a luchar, y a reconciliar. Mi primer ministerio como un adulto era a mi familia.

Jesús no escribió un libro; él estableció un grupo pequeño. Esta simple observación es notable porque Jesús atrajo multitudes grande—por lo tanto, su enfoque de discipular el Doce apareció contra-intuitivo. Jesús llamó el doce discípulos después de pasar una noche entera en oración (Luke 6:12). Los Evangelios registraron como muy difícil que el camino de fe era para los discípulos de Jesús. No todos de ellos lo completó (John 6:66).

Los grupos pequeños nos proporcionan la seguridad para hacer las transiciones difíciles (Icenogle 1994, 126–37) [3]. Casi toda la tragedias de la vida son transiciones involuntario. Durante esas transiciones, frecuentemente nosotros gritamos: ¿Señor, por qué mi? Las transiciones se convierten oportunidades para crecimiento cuando oramos: ¿Señor, por qué me has traído a este tiempo y lugar? Los grupos pequeños proporcionan un lugar seguro para preguntar esta cuestión mientras que invitar los miembros a esperar por la respuesta del Señor juntos.

[1] Maureen Miner (2007, 116) pregunta una cuestión importante: “Podemos tener una relación separado y distinto con cada miembro de la Trinidad?” [“Can we have a separate and distinct relationship with each member of the Trinity?”].

[2] Esta relación tiene un nombre: perichoresis que significa—danza divina. Define la especial y intima relación que vemos en la Trinidad (Keller 2008, 213-26).

[3] Consultor William Bridges (2003,43) hace la punta que tuvó Moises tal vez 40 días para llegar al pueblo de Israel de Egipto, sino que tomó casi 40 anos para remover el influye de Egipto fuera de la gente (Num 11:5). La punta es que las transiciones empieza con la gente mirando hacia atrás; procede durante un largo período de inseguridad; y termina como la gente comienza a adaptar del medio ambiente nuevo (Bridges 2003, 100). Después 40 anos en la desierto, se necesitó el liderazgo nuevo de Josúe a conducir el pueblo de Israelí en la Tierra Prometido.

REFERENCIAS

Bonhoeffer, Dietrich. 1995. El Precio de la Gracia [The Cost of Discipleship] (Orig. pub. 1937). New York: Simon and Schuster.

Bridges, William. 2003. Managing Transitions: Making the Most of Change. Cambridge, MA: Da Capo Press.

Icenogle, Gareth Weldon. 1994. Biblical Foundations for Small Group Ministry: An Integrational Approach. Downers Grove, IL: InterVarsity Press.

Keller, Timothy. 2008. The Reason for God: Belief in an Age of Skepticism. New York: Dutton.

Miner, Maureen. 2007. “Back to the basics in attachment to God: Revisiting theory in light of theology.” Journal of Psychology and Theology, 35(2), 112–22.

 

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