Dichosos Los Humildes

Dichosos Los Humildes

Por Stephen W. Hiemstra,

Almuerzo para el Alma, Miércoles, 13 de Julio, 2016, Iglesia Presbiteriana de Trinidad, Herndon, Virginia

Bienvenido

Buenos tarde. Bienvenido al Almuerzo para el Alma. Mi nombre es Stephen Hiemstra. Soy un voluntario pastoral de la Iglesia Presbiteriano de Centreville y también un autor cristiano. En el sermón de hoy continuamos nuestro estudio de las beatitudes.

En las beatitudes, vemos que las promesas de Dios son anclado en su carácter que no cambia y sabemos porque Dios es humildes para siempre.

Oración

Vamos a orar.

Padre celestial. Gracias por tu presencia entre nosotros esta mañana. Agradecemos que tu palabra todavía mueve nuestras corazones y estimula nuestras mentes. Haga tu presencia especialmente claro en este momento y este lugar. En el poder de tu Espíritu Santa, abran nuestros ojos y danos oídos que oyen. En el nombre de Jesucristo, Amen.

Texto

El texto de hoy viene del evangelio de Mateo 5:5. Eso es la tercera beatitud y una parte de la introducción del Sermón de la Montaña. Escuchan la palabra de Dios:

“Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia.” (Mateo 5:5 NVI)[1]

La palabra del Senior.  Gracias a Dios.

Introducción

Una confrontación famosa entre Jesucristo y los fariseos empieza con una difícil pregunta: “¿Está permitido pagar impuestos al césar o no?” (Mateo 22:17) Si él responde si, estaría los hebreos enojado a él y si el responde no, él tendría problemas legales con los romanos. Esta pregunta no tiene una respuesta obvia.

Jesús respondió:

“Muéstrenme la moneda para el impuesto. Y se la enseñaron. —¿De quién son esta imagen y esta inscripción? —les preguntó. —Del césar —respondieron. —Entonces denle al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.” (Mateo 22:20-21)

En otras palabras, Jesús redefiní la pregunta y los desafió a profundizar en su fe en Dios—en qué imagen en que fueron creado–y no enfoque en las cosas políticas que ellos no pudieron cambiar.

Esta historia de la respuesta de Jesucristo a esta difícil pregunta es un ejemplo de un concepto conocida entre los expertos como nublando[2]. Nublando es una respuesta donde se respondió solamente a la parte de la pregunta lo que usted está de acuerdo (2X). En este ejemplo, Jesús continúa la conversación sobre impuestos, pero el cambió el enfoque a la moneda usada para pagarlo. La moneda ofreció la oportunidad a dar una lección sobre Dios sin cayendo en una trampa política y sin pareciendo defensivo frente de sus adversarios.

Este punto último es importante para nosotros porque cada día hablamos con personas difíciles y nublando es una técnica a permanecer amable durante un conflicto cuando eso es mucho más fácil a ser emocional o a sentir el estreso. Se hace útil porque cuando tenemos una respuesta apropiada a una persona difícil no somos víctimas…no somos defensivo…somos cristianos que respetan and emplean la sabiduría de Cristo. Eso es también un ejemplo de como a estar humildes (o manso) como Jesucristo en nuestra vida de cada día—manso no es débil o como se dice en inglés: meek is not weak.

O como Jesucristo dijo:

“Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia.” (Mateo 5:5)

Contexto

La tercera beatitud aparece solamente en Mateo y en el griego, la lengua del Nuevo Testamento, humildes significa: “… No [ser] muy impresionado por el sentido de la auto-importancia, gentil, humilde, considerado” (BDAG 6132). Humildes es como la característica de una persona que aplica el concepto de “pobre en espíritu”, como encontramos en la primera beatitud, y que se muestró por Jesucristo en no menos de tres versículos en Mateo:

  1. “Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.” (Mateo 11:29)
  2. “Digan a la hija de Sión: Mira, tu rey viene hacia ti, humilde y montado en un burro, en un burrito, cría de una bestia de carga.” (Mateo 21:5)[3]
  3. “Poniéndose en pie, el sumo sacerdote le dijo a Jesús—¿No vas a responder? ¿Qué significan estas denuncias en tu contra?

Pero Jesús se quedó callado.” (Mateo 26:62-63)

Los tres eventos—la invitación de Jesús al discipulado, su humilde desfile en Jerusalén, y su silencio durante su juicio—muestreó la humildad de Cristo. La humildad de Cristo es también observado en los escritos de los apóstoles Pedro, Santiago, y Pablo.

De toda esta evidencia, es obvio que humildes es muy importante a Jesucristo en el Nuevo Testamento. Pero, nadie quiere normalmente a ser humildes—nosotros necesitamos aprender ser humildes.

¿Está posible que Dios aprendió ser humildes también? (2X)

Análisis

Esta curiosa pregunta sobre el cambio de Dios durante el tiempo de la Biblia es muy importante en las conversaciones de teología de hoy porque si Dios cambió en la historia, entonces él puede cambió en nuestros tiempos también.

Voy a ser muy breve y aquí uso un argumento de la ley y los profetas como Pablo y muchos otros rabinos.

Punto Uno:

Dios acta como alguien muy manso a pesar de los pecados de Adán y Eva.

Los libros de la ley son los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. En la ley vemos que Dios hace como una persona manso y gentil. Por ejemplo, en Génesis antes “el SEÑOR expulsó al ser humano [Adán y Eva] del jardín del Edén” (Gen. 3:23), Dios “hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió” (Gen. 3:21) como una madre prepara su hijos para el primer día de la escuela. Dios tiene razón a matarlos ambos y crea nueva personas, pero él no lo hace. Dios no lo hace porque él tiene compasión y hace provisión para ellos, a pesar de sus pecados y contra su propio derecho y poder. En este contexto Dios parecía manso.

Punto Dos:

Dios es humildes como su buen amigo Moisés.

Allí en la ley, solamente Moisés fue descrito como humildes como vemos en el libro de Números, donde se escrito:

“A propósito, Moisés era muy humilde, más humilde que cualquier otro sobre la tierra.” (Núm. 12:3 NVI)

Pero muchas veces amigos son muy similares en características personales. Entonces, la implicación es que probablemente Dios es también manso como su buen amigo Moisés.

Punto Tres:

Los profetas dijeron que el mesías va a ser manso.

Los libros de los profetas son todos los libros del Antiguo Testamento que no son en los libros de la ley y aquí encontramos que humildes es una característica de esperar en el Mesías. El ejemplo más famoso fue citado en Mateo arriba y viene del profeta Zacarías:

“¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, salvador y humilde. Viene montado en un asno, en un pollino, cría de asna.” (Zec 9:9)

Eso es obvio también en los profetas que humildes es una característica de Dios reflejada en su gente, como una parte importante de su imagen. Por ejemplo, vemos en los salmos:

“Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino.” (Sal 25:9)

Y encontramos en los salmos nuestra tercera beatitud en otras palabras:

“Pero los desposeídos heredarán la tierra y disfrutarán de gran bienestar.” (Sal 37:11)

Entonces, vemos que en tanto la ley como los profetas que Dios fue humilde y el no necesita aprender a ser manso porque él fue ya manso en la creación. Eso es buenas noticias porque el carácter de Dios no cambió sobre tiempo y es inmutable ayer, hoy, y para siempre.

La implicación es que, como el carácter de Dios es inmutable y no lo cambia, también la Biblia es confiable y las promesas de Dios son buenas para siempre. (2X) ¡Gracia a Dios!

Oración Para Terminar

Oramos.

Dios todopoderoso, amado hijo, omnipresente Espíritu, alabamos porque tu no cambias y ofrecías tu gracioso amor y consolación en tiempos de dolor y pérdida. Limpia nuestros corazones de las pasiones malvadas que nos llevan a pecar y que lidera a violencia contra otras personas. Damos un carácter profundo en tu sabiduría. En el precioso nombre de Jesús, amen.

 

[1] “Bienaventurados los mansos, porque recibirán la tierra por heredad.” (Matt 5:5 R95)

[2]  En inglés se dice: “fogging”. Vea Savage (1996, 57-62).

[3] También: “¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, salvador y humilde. Viene montado en un asno, en un pollino, cría de asna.” (Zec 9:9)

Referencias

Bauer, Walter (BDAG). 2000. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature. 3rd ed. ed. de Frederick W. Danker. Chicago: University of Chicago Press. <BibleWorks. v .9.>.

Savage, John. 1996. Listening and Caring Skills: A Guide for Groups and Leaders. Nashville: Abingdon Press.

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