Dichosos los que Tiene Hambre y Sed

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Por Stephen W. Hiemstra

Almuerzo para el Alma, Miércoles, 10 de Agosto, 2016, Iglesia Presbiteriana de Trinidad, Herndon, Virginia

Bienvenido

Buenos tarde. Bienvenido al Almuerzo para el Alma. Mi nombre es Stephen Hiemstra. Soy un voluntario pastoral de la Iglesia Presbiteriano de Centreville y también un autor cristiano. En el sermón de hoy continuamos nuestro estudio de las Beatitudes.

¿Cuáles son tus prioridades? Nuestra Beatitud de hoy dice que debemos tener hambre y sed para la justicia de Dios.

Oración

Vamos a orar.

Padre santo. Gracias por tu presencia entre nosotros esta mañana. Agradecemos que tu palabra todavía mueva nuestros corazones y estimula nuestras mentes. Haga tu presencia especialmente claro en este momento y este lugar. En el poder de tu Espíritu Santa, abran nuestros ojos y danos oídos que oyen. En el precioso nombre de Jesucristo, Amen.

Texto

El texto de hoy viene del Evangelio de Mateo 5:6. Eso es la cuarta Beatitud y una parte de la introducción del Sermón de la Montaña. Escuchan la palabra de Dios:

“Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mateo 5:6 NVI).

La palabra del Senior.  Gracias a Dios.

Introducción

En 2013, estuve graduado del seminario y escribí mi primer libro, Una Guía Cristiana a la Espiritualidad, en inglés. Este libro fue escrito pero no tuve amigos en este negocio de publicación, no tuve un editor, ni tampoco un contrato de publicación. Entonces, tenía que asistir una conferencia y hablar con los publicadores. Normalmente, negocios de este tipo requiere muchas preparaciones; por el mínimo, necesitaba a tener unas tarjetas de visita que describir mi oficina de trabajo, mi posición, y mi información de conectar. Todas las cosas fueron problemático porque estuve nuevo graduado, no tuve trabajo; y tuve solamente un libro para vender y fui desconocido. ¿Qué haría? (2X)

¿Que fue la repuesta a la problema de ninguna tarjetas de visita? Sin una oficina de trabajo, empezó a escribir mis prioridades: eslavo de Cristo, esposo, padre, pastor voluntario (o como Pablo dijo: fabricante de tiendas), escritor, y orador. Por primero, me sentía un poco vergüenza porque estuve sin trabajo pero mis tarjetas de visita crecían a ser un tópico de conversación, especialmente entre mis hijos y sus amigos. Inmediatamente, tuve una oportunidad a discutir las prioridades de la vida con mis hijos en un contexto fresco y también con otras personas.

Las prioridades—Dios, esposo, hijos, trabajo—son importante porque si se cambia esta lista de prioridades, o pérdida alguna de ellos, malas cosas pueden pasar. ¿Que pondría pasar, por ejemplo, si yo pongo mi trabajo en la plaza de Dios en esta lista y perdía mi trabajo? O tal vez, ¿qué paso si yo pongo mi esposa en la plaza de Dios y ella me dejó? Estos ejemplos no son muy hipotético porque la primera razón para suicidio entre los ancianos en américa de hoy es perdía de trabajo y la primera razón para suicidio entre los jóvenes bajo de vente cinco años es pérdida de un otro significativo. Malas cosas pasan cuando tenemos prioridades inapropiadas o desorganizadas.

En la cuarta Beatitud Jesucristo dijo:

“Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mateo 5:6 NVI).

Contexto

¿Para qué tienes hambre y sed? ¿Para qué le apasiona?

Este tema de necesidades muy profundo—hambre y sed—es en contrario de la provisión y abundancia de Dios en el Evangelio de Juan. Allí, Jesucristo revelo si mismo primero a una pareja que tuvieron una boda sin suficiente vino para cumplir el estándar de la comunidad para la hospitalidad—eso es como hoy si usted no tiene ropas apropiada para visitar una restaurante con clase con tu familia después un funeral. En este contexto, Jesús proveyó el vino.

En nuestro contexto, nuestros debilidades son contrastado con el súper-abundancia de Dios en el Evangelio de Juan—la abundancia de vino en la boda de Canaán (Juan 2:1-11), la abundancia del pan cuando Jesús alimenta los cinco mil personas (Juan 6:5-14), y la abundancia del pez cuando Jesús revela si mismo a los apostales por la última vez en Galilea (Juan 21:3-12). Ellos alimentos de cada día ilustran la generosidad marca comercial de Dios que vimos la primera vez en el jardín de Edén donde no hubo hambre ni sed. Allí, tuvimos una relación muy íntima con Dios mismo.

¿Sentías el profundo simbolismo aquí en esta cuarta Beatitud? ¿Estas apasionadas hoy días para Dios? Como Jesucristo dijo:

“Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mateo 5:6 NVI).

Análisis

Si usted es apasionado para Dios o no, nuestra pasión indica las prioridades en nuestras vidas. Nuestras emociones protegen nuestros sentidos, nuestras identidades, y nuestras prioridades. En otras palabras, nos enojamos por las cosas que nos parecen importantes.

En la teología, esto concepto es llamado como “la teoría cognitiva de las emociones” (2X) (Elliott 2006, 31) y la idea es que también Dios se convierte en enojado solamente (2X) cuando su ley es transgredida. En la Biblia, el apóstalo Pablo escribe:

“Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos” (Rom 1:18 NVI)

Entonces, nuestras emociones revelan las prioridades reales de nuestros corazones.

¿Tienes hambre y sed para Dios antes otras cosas? (2X)

Fínale

En mi historia mencionada antes,imprimí las tarjetas de visita con mis prioridades—eslavo de Cristo, esposo, padre, fabricante de tiendas, escritor, y orador—y asistí una conferencia donde encontré una impresa de publicación que ofrecía un contrato para publicar mi libro. Al final, yo no acepte este contracto pero empecé a publicar libros independientes por mi propia empresa.

Oración Para Terminar

Oramos.

Precioso Senior,

En nuestra finitud, nuestro quebrantamiento, lloramos para tu rectitud, oh Dios. Como las hambres agarra para el pan y los sedientos lloran para agua, buscamos para su justicia donde ni otro es disponible, ni otro puede ser encontrado. Tu santa Biblia se recuerda nos que tu estas aquí, siempre disponible, y compasionado para siempre. En medio del desierto de nuestras emociones y en la tierra seca de nuestras mentes, sana nuestras heridas, aliviar nuestras penas, y salvarnos de nuestros pecados. En el poder de tu Espíritu Santo crecer nuestra fe aun que nuestra fuerza nos escapa. En el nombre de Jesucristo, Amen.

Referencias

Elliott, Matthew A. 2006. Faithful Feelings: Rethinking Emotion in the New Testament. Grand Rapids, MI: Kregel.

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