Tensión con Dios

Vida_en_Tensión_front_20200102Al caer a tierra, oyó una voz que le decía: 

Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

¿Quién eres, Señor?” preguntó Saulo. 

El Señor respondió: Yo soy Jesús a quien tú persigues. 

(Acts 9:4-5)

Por Stephen W. Hiemstra

La idea de tensión con Dios sorprenda muchos Cristianos por al menos de tres razones. La primera razón es que la iglesia enfoca en la humanidad de Cristo y no en su dividad lo que oculta los impulsos de la Espíritu Santo y déjanos ignorantes de nuestra distancia de Dios. La secunda razón es que el enfoque en la conversión y fuera de santificación—el proceso de nutrir de nuestra fe—déjanos viviendo estilos de vida seculares y ignorante de la voluntad de Dios para nuestras vidas. Una razón final es que nuestra indiferencia a pecado ciéganos a nuestro verdadero yo en Cristo, a nuestros prójimo, y a Dios.

No es un accidente que cada una de estas tres razones sea altamente teólogico porque por lo mayor los posmodernos en su mayoría evitan la teología—una cuarta razón por la cual la tensión con Dios puede vener como una sorpresa. El enfoque posmoderno en el contenido emotional de fe y fuera de las implicaciones de estas tres razones teológicas tendencias oscura nuestra tensión con Dios y silenciosamente roba nuestra fe de su power, como una aspiradora que se ha desenchufado. Oblivia a la tensión, Cristianos  se truca a creyendo en un tipo de tensión-libre, diluido Cristianismo que proporciona servicios individuales, como cuidado de niños, y generalmente promesa a insularlos de los problemas de la vida sin obligación substancial. Cuando los problemas de la vida surgen, su diluido Cristianismo provee no guía sustantiva para tratar con ellos, lo que lleva a las personas a enojarse con Dios y abandonar la iglesia. Por lo tanto, es útil revisar las razones por las cuales las personas no son conscientes de la tensión entre ellos y Dios.

Humanidad Contra Divinidad de Cristo

Nuestra sociedad secular cuestiona la divinidad de Cristo, pero no tiene ningún problema con la humanidad de Jesús. Si Cristo es solo humano, entonces Jesús es nada más de un interesante maestro, la iglesia se convierte a un otro grupo de interés, y conversión  es tan mundana como unirse de otro club. Si Cristo no es divino, entonces la enseñanza de Jesús no tiene ningún derecho sobre nosotros (1 Cor 15:17) y simplemente podemos ignorar cualquiera tensión con Dios que la enseñanza de Jesús pueda señalar.

Conversión Contra Santificación

A lo largo de los siglos, los líderes cristianos han debatido la prioridad de la conversión sobre la santificación. Por ejemplo, Jonathan Edwards, a menudo elogiado como el gran teólogo estadounidense, abogó por que los miembros de la iglesia tengan una relación personal con Jesús, más una fruita de santificación que de conversion, solo a tener que su Northampton church despidalo en 1750 (Noll 2002, 45). Si santificación puede considerarse como una series de experiencias de conversion cuya consecuencia es una relación más cerca con Dios, entonces tensión con Dios pueda ser visto como un signo de progreso en formación espiritual y madurez.

Piensa sobre la tensión con Dios en la vida del apóstol Pablo. Cuando Dios le dijó a Ananias que fuera a baptizer a Saulo, el cuestionó a las intenciones de Dios:

Pero el Señor le dijo: Ve, porque él es mi instrumento escogido, para llevar mi nombre en presencia de los Gentiles, de los reyes y de los Israelitas; porque yo le mostraré cuánto debe padecer por mi nombre. (Acts 9:15-16)

Pablo fue llamado como cristiano y apóstol a la gentiles y a sufrir por el Nombre. ¿Crees que el llamado de Pablo creó tensión en su vida, con Dios, y con los demás? Pablo mismo describió la vida que abandonó como rabino y judío como basura (Phil 3: 8) en comparación con lo que ganó como creyente. Aun así, se encontró todos tipos de aflicción durante su ministerio (2 Cor 11:23-28) y luchó con una oración sin respuesta por una espina en la carne—una eufemismo que quizás sugiera un pecado grave sobre el cual no salió victorioso (Rom 7; 2 Cor 12:7).

El punto de este ejemplo es que si tensión con Dios es un desafío incluso para la espiritualidad madura, no ser conscientes de nuestra tensión con Dios indica inmadurez espiritual o, lo que es peor, letargo espiritual. 

Ignorancia del Pecado

Letargo espiritual empieza por ignorar el pecado, del cual incluso un ateo endurecido debería preocuparse. El pecado puede ser: hacer el mal (pecado); infringir una ley (transgresión); o no hacer el bien (iniquidad). El pecado separanos de nosotros mismo, del nuestros prójimos, y de Dios, lo que gener  tensiones en todas las tres dimensiones. Ignorar el pecado es como conducir demasiado rápido en una carretera helada o tirar arena sucia en el tanque de gasolina—es puede dañar a otros y arruinar todo, incluso nuestra relación con Dios.

El perdón de Dios a través de Cristo pone nos bien con Dios y alivia nuestra culpa, pero en la mayoría de los casos no revierte los efectos del pecado en nuestra persona y en los demás. Dios puede perdonar al asesino, por ejemplo, pero este no le devuelve la persona muerta a la vida ni aliviar el autor de castigo baja la ley.

Tensión con Dios es más critical que tensión en una relation humana, porque nuestra existencia depende de Dios—es como un buzo a una profundidad de tres cientos pies desechando un tanque de aire porque la vida misma está amenazada. El pecado separa nos de Dios, pero cuando lo evitamos, los canales de comunicación con Dios se abren y podamos percibir los impulsos de la Espirito Santo. Cuando obedecemos los impulsos de la Espíritu Santo, compartimos con Dios en su trabajo creativo continuo en el mundo y se convertimos más santificado como Jesús, lo que implica el dolor y sacrificio. En turno, nuestros sacrificios demuestran a Dios, a quienes nos rodean, y a nosotros mismos que nuestra transformación en Cristo es real (2 Sam 24:21-25).

Jesús honra los discípulos quienes fielmente persiguen la piedad:

Honrados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados. Honrados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia. Honrados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios. (Matt 5:6-8)

Observe que estas Bienaventurados reflejan los atributos que Dios use para describirse a si mismo—“compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad (fidelidad)” (Exod 34:6)—y ofrece una llave a crecer como portadores de las imágenes divinas. Estas admoniciones nos recuerdan que Dios  está interesado no tanto en lo que hacemos como en quienes nos convertimos (Fairbairn 2009, 67)

Referencias

Fairbairn, Donald. 2009. Life in the Trinity: An Introduction to Theology with the Help of the Church Fathers. Downers Grove: IVP Academic.

Noll, Mark A. 2002. America’s God: From Jonathan Edwards to Abraham Lincoln. New York: Oxford University Press.

Tensión con Dio

Ver también:

Gospel as Divine Template

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net,

Sitio del editor: http://www.T2Pneuma.com.

Boletín informativo: http://bit.ly/Corner_2020

 

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