Vivir Pobre en Espíritu

Vida_en_Tensión_front_20200102 Entonces los que estaban reunidos, Le preguntaban: 

Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel?

Jesús les contestó: No les corresponde a ustedes saber los tiempos 

ni las épocas que el Padre ha fijado con Su propia autoridad;

 pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; 

y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y 

hasta los confines de la tierra. (Acts 1:6-8)

Por Stephen W. Hiemstra

La primera Bienaventuranza—Honrado son los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos—pone humildad en tensión con poder. La humildad deja espacio en la vida para Dios pero orgullo empuja a Dios lejos de nosotros. Guelich (1982, 262) escribe: Esta tension entre el reino presente y el reino futuro, entre al cumplimiento y consumación de la promesa de la salvación de Dios para la historia humano, se aplica tanta a la experiencia de la individuo como a la historia colectiva.⁠1 Ladd (1991, 57–69) ve el reino de Dios como ya aquí, pero aún no realizado completamente.

Reino de los Cielos

La oblicuidad de la primera Bienaventuranza surge porque la frase, el reino de los cielos, es un circunlocución (un modo indirectamente de describir) por el nombre de Dios. En la tradición judía, el nombre covenantal de Dios (YHWH) es santo y puede solo usarse adecuadamente en el contexto de adoración publica; en otros contextos, otras palabras—como el reino de cielo, Señor, o, simplemente, el Nombre—se sustituyen por respeto a la santidad del nombre de Dios. Por causa de estas sustituciones, la primera Bienaventuranza podría reescribirse en consecuencia como: honrados son los humildes, porque Dios entrará en sus vidas. Entendiendo la primera Bienaventuranza arroja luz sobre una otra enseñanza distintiva de Jesús. Jesús y Juan ambos enseñaron—“Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Matt 3:2; 4:17)—pero Juan enfocó en el juicio mientras Jesús enfocó en el perdón. Debido a que el perdón deja espacio para el juicio de Dios y la humildad facilita el perdón, ambos perdón y humildad hacen espacio para Dios en nuestras vidas (Matt 6:14-15).

La Humildad en el Antiguo Testamento

La humildad sígnale que Dios es bienvenida en nuestras vidas, como lo ilustra la vida de Abraham. Abraham es claramente hospitalario, una espacie de humildad (Gen 18:2-5), y Dios lo bendice: “Bendeciré a los que te bendigan, Y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de la tierra.” (Gen 12:3) La bendición de Dios está claramente destinada se compartir—Abraham es bendecido a ser una bendición a los demás. Dios bendice a Abraham con su presencia, con compartir su planes para el futuro (Gen 18), y con ofrecer su provision y protección a pesar de la duplicidad obvio de Abraham (Gen 20). La importancia de humildad se afirma más claramente en la respuesta de Dios a la oración del rey Salomón que dedicar el primer templo en Jerusalem: se humilla Mi pueblo sobre el cual es invocado Mi nombre, y oran, buscan Mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces Yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra. (2 Chr. 7:14) Aquí vemos que la humildad es condición previa para la presencia, perdón, y curación de Dios.

Espacio para Dios

El orgullo, lo opuesto de humildad, podría también proveer una ocasión para la entrada de Dios en nuestras vidas, como se reveler en la respuesta de Jesús a la pregunta impertinente de los discípulos en Hechos 1:6-8, citado anteriormente. En su respuesto, Jesús les dice a los discípulos que no pueden usurpar la autoridad soberano de Dios y luego, como un buen líder, reenfoca su atención por la misión.  En su explicación de la misión, Jesús refiere a dos tipos de tiempo, traducidos aquí como los tiempos (χρόνος; “cronos”) y épocas (καιρός; “kairos”). El tiempo de cronos es el tiempo medido por un reloj de pulsera (o calendario) que podría se pensar como una temporada de esperar para el Señor. El tiempo de kairos es un momento de la revelación divina, una crises para nosotros cuando todas cosas cambian.  Cuando nos humillamos, invitamos a Dios a entrar nuestras vidas, lo que puede ser un tiempo de bendición, perdón, o curación. Cuando no lo hacemos, Dios actúa soberanamente para cumplir sus planes, con o sin nosotros.

Notas

1 This tension between the Kingdom present and the Kingdom future, between the fulfillment and consummation of God’s promise of salvation for human history, applies not only to history but to the experience of the individual.

Referencias

Guelich, Robert. 1982. The Sermon on the Mount: A Foundation for Understanding. Dallas: Word Publishing. Ladd, George Eldon. 1991. A Theology of the New Testament. Grand Rapids: Eerdmans.

Vivir Pobre en Espírit

Ver también:

Gospel as Divine Template

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net,

Sitio del editor: http://www.T2Pneuma.com.

Boletín informativo: http://bit.ly/Lent_2020  

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