Lamento sobre Pecado

Vida_en_Tensión_front_20200102Los que siembran con lágrimas, 

segarán con gritos de júbilo. 

(Ps 126:5)

Por Stephen W. Hiemstra

La segunda Beatitud dice que los que lloran serán consolados, pero ¿por qué llora Dios? En Génesis, Dios se aflige por la maldad humana:

El SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal. Y al SEÑOR le pesó haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón. (Gen 6:5-6)

El pecado humano entristeció tanto a Dios que envió el diluvio, ahorrando solo Noé, su familia, y dos de cada animal (Gen 6:7-8)

Los Libros de la Ley

En otras partes, los estudios de la palabra para el duelo que se usa en Mateo 5:4 en el griego, la asocian más a menudo con el luto por la muerte. Por ejemplo, Abraham llora sobre la muerte de su esposa, Sara (Gen 23:2), y José llora sobre la muerte de su padre, Jacob (Gen 50:3). Por contrario, los estudios de la palabra para llorar se usa en la Beatitud en Lucas (Luke 6:21) en el griego (no como en español), la asocia frecuentemente con oración en medio de sufrimiento.

Por ejemplo, un punto significativo en la vida de Moisés surgió cuando como un bebé lloraba yacer en la canasta flotando en el Nilo. Por eschar el lloro de Moisés, la hija del faraón se conmueve a rescatar y criar al niño como suyo, desobedeciendo el edicto de su padre para ahogar todos los niños hebreos—incluido Moisés (Exod 1:22, 2:6). Más tarde, Moisés llora al Señor en oración a sanar su hermana, Miriam, quien fue aflictivo con lepra, y ella se sana (Num 12:13). Por contrario, clamar en el sentido de lloriqueo o autocompasión evoca la ira de Dios (Num 11:10).

Los Libros de los Profetas

El foco de llorar cambia en los Libros de los Profetas de la muerte de una persona a la angustia—clamando por el destino del nación de Israel (e.g. Jer 8:18–19).

Israel clamaba al Señor en la angustia principalmente por los altibajos de liderazgo durante los quatro cientos años después de la nación salió Egipto. Durante estos años Moisés sacó a la nación de Israel de Egipto y Joshua llegó a la Tierra Prometida con un fuerte liderazgo carismático. Pero el liderazgo se debilitó como ellos entraron el período de los jueces cuando, como hoy día, “Cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus propios ojos” (Judg 17:6). Durante el tiempo de los jueces, un ciclo de pecado,  problemas, avivamiento, y restauración se convirtió en el patrón normal (Younger 2002, 35). El punto cambio en este patrón surgió cuando la gente se volvió y lloró al Señor para que cumpliera sus promesas:

Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y tú las recuerdes en todas las naciones adonde el SEÑOR tu Dios te haya desterrado, y vuelvas al SEÑOR tu Dios, tú y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazón y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, entonces el SEÑOR tu Dios te hará volver de tu cautividad, y tendrá compasión de ti y te recogerá de nuevo de entre todos los pueblos adonde el SEÑOR tu Dios te haya dispersado. (Deut 30:1-3)

En el Libro de Jueces, este patrón de pecado, problemas, avivamiento, y restauración se repite al menos  cinco veces (Judg 3:9, 15; 4:3; 6:6–7; and 10:10). Por ejemplo:

Cuando los Israelitas clamaron al SEÑOR, el SEÑOR levantó un libertador a los Israelitas para que los librara, a Otoniel, hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb. (Judg 3:9).

Más tarde durante el período del exilio de Judá a Babilonia, luto se vuelve prominente como la primera de las dos partes  en un lamento. Un lamento comienza con duelo, pero termina en alabanza. Jeremías, el Profeta de Luto, escribí el Libro de Lamentaciones; también leemos muchas lamentaciones en los Salmos, como en:

Cántico de ascenso gradual. Desde lo más profundo, oh SEÑOR, he clamado a ti. ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos tus oídos A la voz de mis súplicas. SEÑOR, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿Quién, oh Señor, podría permanecer? Pero en ti hay perdón, para que seas temido. (Ps 130:1-4)

El corazón se vacía primero de amargura; entonces, se abre a Dios (Card 2005, 19). Esta forma de lamento también aparece en la segunda Beatitude, donde Jesús dice—“Honrados los que lloran, pues ellos serán consolados” (Matt 5:4).

Este luto sobre pecado, una piadosa pena, aparece mientras Jesús empieza su viaje a la cruz (2 Cor 7:10). En la misma manera que Dios lloró sobre pecado cuando preparó la grande diluvia, Jesús llora sobre la dureza de corazón de los fariseos por el sábado:

Y Jesús le dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte aquí en medio. Entonces Jesús dijo a los otros: ¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar? Pero ellos guardaban silencio. Y mirando con enojo a los que Lo rodeaban, y entristecido por la dureza de sus corazones, le dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano quedó sana. Pero cuando los Fariseos salieron, enseguida comenzaron a tramar con los Herodianos en contra de Jesús, para ver cómo lo podrían destruir. (Mark 3:3-6)

Aquí, cuando Marco escribe sobre la dureza de corazón, se compara a los fariseos con el faraón (Exod 4:21).

El narrativo en Marco 3 es también significativo por razon de vincula explícitamente el sufrimiento humano con el pecado y el luto de Dios. Marcos 3 “es el único pasaje en los evangelios donde se dice que Jesús está enojado” (Elliott 2006, 214).⁠1 Jesús se convierte enojado porque “el día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo” (Mark 2:27) y él se preocupa por el bienestar de personas más que por la obediencia de Sábato (Lester 2007, 14–16, 106). Pues Jesus se preocupa por los sufrimientos, deberíamos también.

Notas

1 Mark 3 “is the only passage in the gospels where Jesus is said to be angry.” (Elliott 2006, 214).

Referencias

Card, Michael. 2005. A Sacred Sorrow Experience Guide: Reaching Out to God in the Lost Language of Lament. Colorado Springs: NavPress.

Elliott, Matthew A. 2006. Faithful Feelings: Rethinking Emotion in the New Testament. Grand Rapids, MI: Kregel.

Lester, Andrew D. 2007. Anger: Discovering Your Spiritual Ally. Louisville: Westminster John Knox Press.

Younger, K. Lawson. 2002. The NIV Application Commentary: Judges and Ruth. Grand Rapids: Zondervan.

Lamento sobre Pecado

Ver también:

Gospel as Divine Template

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net,

Sitio del editor: http://www.T2Pneuma.com.

Boletín informativo: http://bit.ly/Lent_2020  

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