Sean Santos, Porque Soy Santo

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Honrado los de limpio corazón, 

pues ellos verán a Dios. (Matt 5:8)

Por Stephen W. Hiemstra

Dios es santo; no somos. Nuestra tensión con Dios frecuentemente empieza con la culpa sobre esta santidad brecha. Esta brecha, lo que es más un abismo, apunta a nuestra necesidad por Cristo, quien es nuestra puente hacia  nuestro santo Dios, siendo ambos santo y divino.

La palabra griega para puro significa: “estar libre de culpa moral, puro, libre de pecado.” (BDAG 3814.3c)⁠1 La expresión puro en corazón aparece solo en Mateo 5:8 en el Nuevo Testamento, pero occura en el Antiguo Testamento:

¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en Su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro, El que no ha alzado su alma a la falsedad Ni jurado con engaño. (Ps 24:3-4)

Este salmo nos dice cómo adorar en el templo de Jerusalén. A la vista está el código de santidad de Levítico, donde Dios nos amonesta muchas veces a a sean santos, porque yo soy santo (Lev 11:44).

La expresión puro en corazón está incompleta en la traducción al inglés. La palabra en hebreo por corazón significa hombre interior, mente, voluntad, corazón (BDB 4761)⁠2 que incluye emociones pero también cosas no incluido en el inglés. Por ejemplo, inmediatamente después de la hebrea oración, la Shema (Deut 6:4), se nos ordena—“Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.” (Deut 6:5)—que enfatiza la unidad de corazón, alma, y fuerza mediante la repetición (Benner 1998, 22). Jesús repita esta referencia en Mateo 22:36-40 donde nos ordena que amemos a Dios y al prójimo.

La promesa de la Sexta Bienaventuranza de ver a Dios, si permanecemos puro, es también una promesa de perdón (Ps 51:10–12), salvación (Job 19:26–27), y la oportunidad del ministerio. Ver a Dios figura prominentemente en las llamadas historias de Moisés (Éxod 3: 6), Isaías (Isa 6: 5) y Ezequiel (Eze 1:28) cuya experiencia es paralela a la de Pablo (Acts 9:3, 22:6, and 26:13). Pablo está cegado por la luz del cielo—una alusión tanta a Dios y como al llamado del profeta Ezequiel (Ezek 2:1). Como seres impíos y mortales, ver a Dios nos ciega y amenaza nuestra propia existencia.

La promesa de ver a Dios es también una promesa de restauración de la relación con Dios, vista por primera vez en el Jardín del Edén (Gen 3:8-9). También anticipa el cielo, como se profetizó en el último capítulo del Libro de Apocalipsis:

Ya no habrá más maldición. El trono de Dios y del Cordero estará allí, y Sus siervos Le servirán. Ellos verán Su rostro y Su nombre estará en sus frentes. (Rev 22:3-4)

La santidad es la marca de Dios, no solo en nuestras frentes, sino también en nuestras almas, como leemos en Génesis:

Pero Abimelec no se había acercado a ella, y dijo:“Señor, ¿destruirás a una nación aunque sea inocente? ¿No me dijo él mismo: Es mi hermana? Y ella también dijo:Es mi hermano. En la integridad de mi corazón y con manos inocentes yo he hecho esto. Entonces Dios le dijo en el sueño: Sí, Yo sé que en la integridad de tu corazón has hecho esto. Y además, Yo te guardé de pecar contra mí, por eso no te dejé que la tocaras. (Gen 20:4-6)

Abimelec habla directamente con Dios que trabaja en su corazón para evitar que peque aunque sea un gentil y no un creyente.

Al ver a Jesús, un amigo de . . . pecadores, valorar y enseñar acerca de la santidad es realmente irónico, ya que leemos:

Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan, ni bebe vino, y ustedes dicen: Tiene un demonio. Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Miren, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por todos sus hijos. (Luke 7:33-35)

Aún así, la Sexta Bienaventuranza anticipa nuestra conversion y comisión, al igual que la de los Apóstoles:

Jesús les dijo otra vez: Paz a ustedes; como el Padre Me ha enviado, así también Yo los envío. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo. (John 20:21-22)

El llamado de un apóstol claramente requería una pureza de corazón que el Espíritu Santo traía a su alcance.

Notas

1 The Greek word for pure means: “to be free from moral guilt, pure, free from sin.” (BDAG 3814.3c)

2 The Hebrew word for heart means “inner man, mind, will, heart.”` (BDB 4761).

Referencias

Bauer, Walter (BDAG). 2000. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature. 3rd ed. ed. de Frederick W. Danker. Chicago: University of Chicago Press. <BibleWorks. v.9.>.

Benner, David G. 1998. Care of Souls: Revisioning Christian Nurture and Counsel. Grand Rapids: Baker Books.

Brown-Driver-Briggs-Gesenius (BDB). 1905. Hebrew-English Lexicon, unabridged.

Sean Santos, Porque Soy Santo

Ver también:

Gospel as Divine Template

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net,

Sitio del editor: http://www.T2Pneuma.com.

Boletín informativo: https://bit.ly/HangHome_2020

 

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