Poda, Intensifica, y Aplica

Vida_en_Tensión_front_20200102Ustedes han oído que se dijo: no cometeras adulterio. 

Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer 

para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho te hace pecar, arráncalo y tíralo; 

porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, 

y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. 

(Matt 5:27-29)

Por Stephen W. Hiemstra

La Sexta Bienaventuranza se centra en un corazón limpio, “honrado los de corazón limpio,” pero ¿cómo puedo eliminar las impurezas? Jesús provee tres métodos:  podar, intensificar, y aplicar.

Poda

Jesús nos da dos metáforas de poda: cortar el crecimiento innecesario o no deseado para hacer que una planta sea más fuerte y más fructífera (John 15:2). La primera metáfora involucra los ojos: “Si tu ojo derecho te hace pecar, arráncalo y tíralo.” (Matt 5:29) La segunda metáfora involucra las manos: “Y si tu mano derecha te hace pecar, córtala y tírala.” (Matt 5:30) En ambas metáforas, eliminamos el pecado de nuestras vidas mediante la poda.

Las metáforas de desgarro de ojos y corte de manos también podrían haber sido escuchadas por la audiencia de Jesús como un llamado mesiánico a las armas. Cuando el profeta Samuel ungió a Saúl, rey mesiánico de Israel, le dijó:“Y reinarás sobre el pueblo del Señor y los salvarás de la mano de sus enemigos circundantes.” (1 Sam 10:1)⁠1  Note la metáfora de mano en esta bendición. El primer acto de Saúl como rey fue salvar la ciudad sitiada de Jabesh-gilead de un rey amorreo cuya condición para la rendición era: “Pero Nahas el Amonita les dijo: Lo haré con esta condición: que a todos ustedes les saque yo el ojo derecho; así haré que esto sea una afrenta sobre todo Israel.” (1 Sam 11:2) Al comprender la historia de Saúl, las metáforas de Jesús podrían interpretarse como diciendo: párate sobre tus propios pies.

Las podas metáforas de Jesús implican que la sanctificación—desechar el pecado y asumir la piedad—es negociones seriosas: los ojos y las manos son partes del cuerpo—partes de nosotros—que no se descartan fácilmente. Si la amenaza de pecado fuera trivial, entonces una mejor analogía pueda haber sido a recortar tus uñas o cortar tu cabello. Pero si el pecado amenaza nuestras vidas tanto física como espiritual, entonces  la amputación es una opción aceptable y la analogía no es hipérbolica. 

Intensifica

Jesús amplía el alcance de mandamientos bajo la ley al profundizar en la motivación de romperlos, que intensifica el escrutinio dado al pecado. Por ejemplo, cuando Jesús habla sobre adulterio, se enfoca en la mirada lujuriosa que corrompe el corazón, no los pecaminosos actos que siguen. Como nos recuerda el evangelista Billy Graham (1955, 78): “¿Qué significa esta palabra adulterio? Se deriva de la misma raíz latina de la que obtenemos nuestra palabra adulterar, que significa corrupto; hacer impuro o debilitar.”⁠2 Si el pecado comienza en el corazón, entonces la santificación debe luchar por la pureza del corazón, y no solo evitar el pecado, sino también perseguir la piedad, como escribe el apóstol Pablo:

Pero ustedes no han aprendido a Cristo (el Mesías) de esta manera. Si en verdad Lo oyeron y han sido enseñados en El, conforme a la verdad que hay en Jesús, que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que sean renovados en el espíritu de su mente, y se vistan del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad. (Eph 4:20-24)

La semejanza de Dios, por supuesto, se refiere a la imagen divina en la creación, como está implícito en la palabra, piedad, usada por Pablo para amonestar a Timoteo: “disciplínate a ti mismo para la piedad.” (1 Tim 4:7)

Aplica

En la mentalidad judía, no tiene sentido separar el corazón de la mente o la fe de la acción, como leemos en Santiago:

Sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. Porque si alguien es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es. Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace. (Jas 1:22-25)

Como judío devoto, Santiago seguramente compartiría la convicción de Jesús de que la unidad de persona (corazón y mente) implica unidad de fe y acción (Dyrness 2001, 81). De hecho, la brecha entre lo que decimos y lo que hacemos es una buena medida de la cantidad de pecado en nuestras vidas. Después de todo, Jesús fue la primera persona en las Escrituras en usar la palabra, hipócrita, que significa dos caras, diciendo una cosa y haciendo otra (Matt 23-25). Antes de Jesús, una hipócrita era solo un actor en un escenario griego.

La unidad de fe y acción es, por supuesto, un atributo divino, como vemos en la vida y obra de Jesucristo. En la vida, Jesús modeló la naturaleza sin pecado de Dios para nosotros (Heb 4:15). En la muerte, Jesús nos redimió de nuestro pecado (Gal 3:13). En la resurrección, Jesús nos dio la esperanza de salvación (1 Cor 15:20). Y, en ascensión, intercede para nosotros antes de Dios todopoderoso (Rev 22:3). Después de la ascensión en Pentecostés, Jesús confirió a la iglesia y a nosotros el Espíritu Santo para ayudarnos a vencer nuestra naturaleza pecaminosa (John 16:7-8).

Debido a que parte de nuestra naturaleza pecaminosa es enfocarnos solo en nosotros mismos, es útil distinguir los esfuerzos de autoayuda de la santificación. La autoayuda se enfoca en mejorarnos mientras que la santificación se enfoca en modelar a Cristo.

Entonces, cuando actuamos en unidad de fe y acción, hacemos eco de la Trinidad: “Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.” (Deut 6:4-5) En esta manera, modelamos la naturaleza sin pecado de Dios a quienes nos rodean. Modelando a Cristo, debemos podar, intensificar y aplicar si queremos ser puros de corazón y ver a Dios.

Notas

1 Se necesitó a traducir directamente del griego de la Septuaginta porque la traslación en el español sigue el hebreo.

2 As evangelist Billy Graham (1955, 78) reminds us:  “What does this word adultery mean? It is derived from the same Latin root from which we get our word adulterate which means corrupt; to make impure or to weaken.”

Referencias

Bridges, Jerry. 1996a. The Practice of Godliness. Colorado Springs: NavPress.

Bridges, Jerry. 1996b. The Pursuit of Holiness. Colorado Springs: NavPress.

Dyrness,William A. 2001. Visual Faith: Art, Theology, and Worship in Dialogue. Grand Rapids: Baker Academic.

Graham, Billy. 1955. The Secret of Happiness. Garden City, NY: Doubleday and Company, Inc.

Poda, Intensifica, y Aplica

Ver también:

Gospel as Divine Template

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net,

Sitio del editor: http://www.T2Pneuma.com.

Boletín informativo: https://bit.ly/HangHome_2020

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