Trinidad de Paz

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Paz a ustedes; 

como el Padre me ha enviado, 

así también yo los envío.

(John 20:21)

Por Stephen W. Hiemstra

Cuando enfocamos únicamente en paz como reconciliación entre las luchandas personas—aliviando de la tensión con nuestros hermanos y hermanas, perdemos la significance de la paz de Dios—shalom—que se encuestraba través de las escrituras. Recuerda que shalom significa “integridad, solidez, bienestar, paz” (BDB 10002). También implica curación, restauración, reconciliación, y salvación—no solo hola y adiós (como se usa a menudo en hebreo), sino un regreso al Edén. Shalom implica la paz interior, paz con Dios, y paz entre hermanos y hermanas—una trinidad de paz.

Si esta interpretación trinidad de paz parece exagerada, recuerde que las Bienaventuranzas y el llamado sermón de Jesús en Nazaret  (Luke 4:14–21) comienzan con las palabras del Profeta Isaías:

El Espíritu del Señor DIOS está sobre mí, Porque me ha ungido el SEÑOR Para traer buenas nuevas a los afligidos. Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, Para proclamar libertad a los cautivos Y liberación a los prisioneros; Para proclamar el año favorable del SEÑOR, Y el día de venganza de nuestro Dios; Para consolar a todos los que lloran, Para conceder que a los que lloran en Sion Se les dé diadema en vez de ceniza, Aceite de alegría en vez de luto, Manto de alabanza en vez de espíritu abatido; Para que sean llamados robles de justicia, Plantío del SEÑOR, para que El sea glorificado. (Isa 61:1–3)

Observe la paz interior referenció con la frase: “vendar a los quebrantados de corazón;” observe la paz con Dios referenció  con la frase: “El Espíritu del Señor DIOS está sobre mí;” observe la paz con hermanos y hermanas referenció con la frase: “Para proclamar libertad a los cautivos.” En efecto, Dios mismo ha iniciado una trinidad de paz—paz interior, paz con Dios, y paz entre hermanos y hermanas—que estalló con la venida de Cristo, como profetizó Isaías y a la que ahora nos dirigiremos.

Paz Interior

¿Qué podría traer paz más rápidamente que la curación física y mental, como lo atestiguan los milagros de Jesús? El primer milagro de Jesus después de abandonar Narzaret ocurre en la sinagoga en Capernum, la ciudad natal de Pedro, donde Jesús expulsa a un demonio de un hombre (Luke 4:31-38). Después de que ese hombre fue sanado, el ministerio de liberación del demonio se convierte en algo común (Lucas 4:41).

La curación de Jesus transformó una persona tan dramáticamente que fue obvio únicamente solo mirarla, como atestiguamos con la curación del hombre con un espíritu inmundo en los Gerasenes: “Vinieron a Jesús, y vieron al que había estado endemoniado, sentado, vestido y en su cabal juicio, el mismo que había tenido la legión; y tuvieron miedo.” (Mark 5:15) El hombre sanado se convierte inmediatamente a un evangelista (Mark 5:20), al igual que la mujer en el pozo (John 4:28–30), porque la presencia de Dios—el shalom de Dios—es una noticia que no podemos guardar para nosotros mismos.

Paz con Dios

Muchas personas hoy toman que paz con Dios por sentado, como si los pecados de personas y la ira de Dios no tuvieron de repente de ninguna consecuencia. Sin embargo, la biblia nos recuerda que Jerusalem fue destruido primero por los babilonios y luego por los romanos en response del pecado de rechazar, ignorar, y matar los profetas (Matt 23:34-47); eventos provocaba por pecado y la respuesta de Dios al mismo. 

Este problema de pecado persiste. En el Antiguo Testamento, los profetas recordaron la gente de sus obligaciones bajo del pacto mosaico—en otras palabras, su pecado. En el Nuevo Testamento, Jesucristo expía nuestro pecado con su muerte en la cruz, como escribe Pablo:

Porque yo les entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo (el Mesías) murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; que se apareció a Cefas (Pedro) y después a los doce. (1 Cor 15:3-5)

De primera importancia, la sacrifica expiatoria de Cristo hace la paz con Dios posible. Si afirmamos que no tenemos pecado (o negamos su importancia) y nos negamos a reconocer la sacrifica expiatoria de Cristo, entonces nuestro pecado y culpa permanecen. 

Si el pecado impenitente condujo a la destrucción del templo y la ciudad de Jerusalem, entonces porque perdonaría Dios de impenitente o pecaminso gente en Corinto o, en realidad, en Washington o Nueve York? 

El pecado todavía importa y los impenitentes aún deben enfrentar el juicio ante un Dios colérico, pero: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito (único), para que todo aquél que cree en el, no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (John 3:16) Dios proveyó nuestra salvación a través de la muerte de Jesús en la cruz que nos lleva a la paz con él.

Paz con los Demás

Pensamos normalmente de paz en términos de reconciliación, por parte, porque paz en la tierra es muy difícil  de obtainer. El apóstol Pablo amonesta: “Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres.” (Rom 12:18) Aquí Pablo está centrando en conflicto interpersonal, no el más generoso shalom de Cristianos que vemos, por ejemplo, en el primer milagro de Jesús donde rescata la boda de una pareja de recién casados ​​empobrecidos de la vergüenza social:

Y había allí seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificación de los Judíos; en cada una cabían dos o tres cántaros (unos 100 litros). Jesús les dijo: Llenen de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: Saquen ahora un poco y llévenlo al mayordomo. Y se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde era, pero los que servían, que habían sacado el agua, lo sabían. Entonces el mayordomo llamó al novio, y le dijo: Todo hombre sirve primero el vino bueno, y cuando ya han tomado bastante, entonces el inferior; pero tú has guardado hasta ahora el vino bueno. (John 2:6-10)

Observe que el milagro de Jesús tiene una dimensión cuantitativa y una cualitativa. Cuantitativamente, estamos hablando de mucho vino: seis veces veinte son ciento veinte galones de vino. Cualitativament, el mayordomo, cuyo papel es monitorear los estándares de hospitalidad, está sorprendido por la calidad del vino. Cuantitativa y cualitativamente, la generosidad de Jesús permitió a esta joven pareja evitar la vergüenza social y vivir en paz dentro de su comunidad.

Como en la boda en Caná, Jesús ofrece mucha más paz de la que esperamos o merecemos.

References

BibleWorks. 2011. Norfolk, VA: BibleWorks, LLC. <BibleWorks v.9>.

Brown-Driver-Briggs-Gesenius (BDB). 1905. Hebrew-English Lexicon, unabridged.

Trinidad de Paz

Ver también:

Gospel as Divine Template

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net,

Sitio del editor: http://www.T2Pneuma.com.

Boletín informativo: https://bit.ly/Obituary_HFH

 

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