Prayer for Righteousness

Life_in_Tension_revision_front_20200101

By Stephen W. Hiemstra

Almighty Father,

We give thanks for the many blessings that you have given us.

Among these gifts are your presence, your name, your covenantal grace, and our salvation in Jesus Christ.

May we continue to be blessed and bless others (Gen 12:1-3).

Sanctify us in your righteousness that we might be fit stewards of your grace.

And if our sanctification includes persecution, grant us the strength to bear it with dignity and grace.

And may we ever remain in your love and share it with others until we meet you again in glory.

In Jesus’ name, Amen.

Prosecute Righteousness

Also see:

Believer’s Prayer

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net

Publisher site: http://www.T2Pneuma.com.

Newsletter: http://bit.ly/Norm2020

 

Continue Reading

Sermón por El Shadai DC, Manassas, Virginia, 30 Agosto 2020

Stephen_W_Hiemstra_20200125b
Stephen W. Hiemstra 2020 (Ken Burtram Photography)

Por Stephen W. Hiemstra (Escucha)

¡Buenas tarde! Me llama Stephen W. Hiemstra. Soy pastor voluntario y autor cristiano. Vivo con mi esposa, Maryam, de más que trente años en Centreville, Virginia.

El Espíritu Santo nos habla especialmente a través de nuestra vida cotidiana y de las personas quien nos rodean. Durante el mes pasado, perdí a mi madre, quien fue mi inspiración para ser pastor y autor. Parte de mis palabras de hoy provienen del funeral por ella.

Vamos a orar. Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti, Oh SEÑOR, roca mía y Redentor mío. (Salmo. 19:14 NBH) Amén.

Escuchan a la palabra de Dios del evangelio de Juan 20:11-18:

Pero María estaba fuera, llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó y miró dentro del sepulcro; y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Mujer, ¿por qué lloras? le preguntaron. Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde Lo han puesto, les contestó ella. Al decir esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí, pero no sabía que era Jesús. Mujer, ¿por qué lloras? le dijo Jesús.¿A quién buscas?” Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, Le dijo: Señor, si usted Lo ha llevado, dígame dónde Lo ha puesto, y yo me Lo llevaré.  ¡María! le dijo Jesús. Ella, volviéndose, Le dijo en Hebreo: ¡Raboní! (que quiere decir Maestro). Jesús le dijo: Suéltame (No Me agarres) porque todavía no he subido al Padre; pero ve a Mis hermanos, y diles: Subo a Mi Padre y Padre de ustedes, a Mi Dios y Dios de ustedes. María Magdalena fue y anunció a los discípulos: ¡He visto al Señor!, y que El le había dicho estas cosas.

La palabra del Señor. Gracias a Dios.

El cristianismo empezó en un cementerio con la resurrección (Sal 16:10). La resurrección no podría haber sucedió sin la crucifixión y muerte de Jesucristo que estaba, a su vez, asociado con su vida y ministerio. Debido a que la vida y ministerio de Jesucristo fueron registraron después la resurrección, cada frase en el Nuevo Testamento debiera estar precedido por las palabras: Jesús resucitó de la muerte, por lo tanto … La vida, ministerio, sufrimiento, muerte, y resurrección de Jesús es el evangelio. Que sabemos este porque después de los evangelios mismos, sermones por Pedro (Hch 2:14–41; 10:34–43) y Pablo (Hch 13:16–41) enfocan en la historia de la vida de Jesucristo.

Desde la prisión antes su muerte, el apóstol Pablo escribe:

y conocerlo a el, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, llegando a ser como el en su muerte, a fin de llegar a la resurrección de entre los muertos.(Flp 3:10–11)

En otras palabras, la historia de Jesús—vida, ministerio, sufrimiento, muerte, y resurrección—fue por Pablo una plantilla para el viaje cristiano de fe que comienza con el fin en mente. Todavía, sabemos que el fin de la historia, como su comienzo, es en Cristo y provee la esperanza cristiana (1 Pe 1:3).

Mientras prosigamos hacia la meta (Flp 3:14) y con expectativas para los últimos días, nuestra relación con cada miembro de la Trinidad nos sustenta cotidianamente. El Espíritu Santo queda con nosotros, nos da poder, y así mismo rompe el poder de pecado. La vida y ministerio de Jesucristo modelan una vida fiel en un mundo estresante. Dios, nuestro padre, demuestra amor, gracia, y soberanía sobre cualquier poder terrenal. Por razón del soberano poder y la presencia de Dios, nuestra esperanza de la resurrección se convierte a nuestra esperanza en cristo (Col 1:24).

La Fin en Mente

En consecuencia, la resurrección influyó como leían los tempranos cristianos las Beatitudes, como en: [Jesús resucitó de la muerte, por lo tanto,] honorado son los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos. (Mt 5:3) Notamos que la Beatitud refiere explícitamente al reino de los cielos—un lugar de sanar y descansar donde los resucitados se cree a ir. Debido a que tempranos cristianos leían las Beatitudes en vista de la resurrección, posmodernos deberían también leer como se explica.

Más típicamente, los posmodernos leen las Bienaventuranzas como «pasteles en el cielo,» poco realista y imposible de obtener. Pero, ¿cuanto riesgo hay a comprar una acción si ya tiene el informe de acciones de mañana? ¿Si el informe de mañana eliminara el riesgo de hoy, porqué demora de comprar la acción? Metas poco realista y imposible de obtener inmediatamente se convierten a realistas y accesible—por la luz de la resurrección pescadores comunes se convierten en apóstoles extraordinarios.

Tensión no Fue el Diseño

Por causa de nuestra reconciliación con Dios, sabemos que nuestra naturaliza pecaminosa que impulsa esta tensión no fue parte del diseño original de Dios. A romper el diseño de Dios, pecado surgió en el Jardín de Edén cuando Adán y Eva se apartaron de Dios y le permiten al pecado entrar a sus vidas (Gen 3:6). Todavía, aunque pecado entró al mundo y tensó nuestras vidas, Dios proveyó para nuestra restauración por media de la muerte y resurrección de Jesucristo (Gen 3:15).

Jesús resucitó de la muerte, por lo tanto, nuestra fe comienza con Dios, no con nosotros.

Los cristianos, como María Magdalena, son los que corren desde el cementerio para decirle al resto del mundo que Jesús vive (Mateo 28:8). ¿Por qué? Pues el futuro está en Cristo; la muerte es solo una transición, no la ultima palabra. Por esta razón, el evangelio se describe como las buenas noticias.

Por favor únete a mí en oración:

Padre Todopoderoso, Hijo Amado, Espíritu Siempre Presente,

Agradecemos por la obra de Jesucristo, quien vivió, ministró, sufrió, murió, y resucitó de los muertos para que el evangelio pudiera vivir en nosotros. Que podamos conocerlo a él y su poder; compartir en su sufrimiento y su muerte; para que podamos estar también vivo con él en la nueva vida (Flp 3:10–11). Rompe el poder de pecado en nosotros; empodéranos a vivir en reconciliación unos con otros; y concédenos palabras para levantarnos en oración todos los días de nuestras vidas. En el precioso nombre de Jesucristo, Amén.

Sermón por El Shadai DC, Manassas, Virginia, 30 Agosto 2020

 

Continue Reading

Oración para Rectitud

Vida_en_Tensión_front_20200102

Por Stephen W. Hiemstra

Padre Todopoderoso,

Damos gracia por las muchas bendiciones que nos has dado.

Entre estos dones están su presencia, su nombre, su gracia de pacto y nuestra salvación en Jesucristo.

Que podamos continuar ser bendecido y bendecir a los demás (Gen 12:1-3).

Santifícanos en tu rectitud para que seamos aptos mayordomos de tu gracia.

Y si nuestra santificación incluye  persecución, concédanos la fuerza para soportarla con dignidad y gracia.

Y que alguna vez podamos permanecer en tu amor y compartirlo con otros hasta que nos volvamos a encontrar en la gloria.

En el nombre de Jesús, Amén.

Oración para Rectitud

Ver también:

Oración del Creyente

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net,

Sitio del editor: http://www.T2Pneuma.com.

Boletín informativo: http://bit.ly/Norm2020

 

Continue Reading

Prosecute Righteousness

Life_in_Tension_revision_front_20200101

Honored are those who are persecuted for righteousness’ sake,

 for theirs is the kingdom of heaven. (Matt 5:10)

By Stephen W. Hiemstra

For many Christians, persecution poses a perplexing question—“Why are good people persecuted?” (Graham 1955, 98)—to which the Book of James responds:

Count it all joy, my brothers, when you meet trials of various kinds, for you know that the testing of your faith produces steadfastness. And let steadfastness have its full effect, that you may be perfect and complete, lacking in nothing. (Jas 1:2–4)

The paradox of the suffering servant at the heart of the Christian worldview was first expressed by the Prophet Isaiah: “Out of the anguish of his soul he shall see and be satisfied; by his knowledge shall the righteous one, my servant, make many to be accounted righteous, and he shall bear their iniquities.” (Isa 53:11) In effect, what James is saying is that persecution for righteousness’ sake both shapes us in sanctification and marks us as disciples of Christ, who was himself persecuted unto death.

Here the Greek word for persecution means: “to harass someone, esp. because of beliefs, persecute” (BDAG 2059.2) and it often associated in the Old Testament with a military engagement vigorously pursued (e.g. Deut 11:4). The Greek word for righteousness means: “the quality or characteristic of upright behavior, uprightness,  righteousness.“ (Guelich 1982, 93) As we hunger and thirst for righteousness, we expect others to persecute us, as scripture reminds us (1 Pet 4:16).

The injustice of Jesus’ persecution is noted by one of the other men being crucified (also Isa 53) as Luke’s Gospel records:

One of the criminals who were hanged railed at him, saying, Are you not the Christ? Save yourself and us! But the other rebuked him, saying, Do you not fear God, since you are under the same sentence of condemnation? And we indeed justly, for we are receiving the due reward of our deeds; but this man has done nothing wrong. And he said, Jesus, remember me when you come into your kingdom. And he said to him, Truly, I say to you, today you will be with me in Paradise. (Luke 23:39-43)

Note that this story mentions both the idea of righteous persecution and the reward of heaven, as cited in the Eighth Beatitude.

Persecution (unto death) in the Old Testament begins with the story of Cain and Abel, where Cain kills Abel because God accepted Abel’s righteous sacrifice and rejected his own (Gen 4:3–9). Post-resurrection persecution in the New Testament begins with the stoning of Stephen who accused the Sanhedrin of false worship, persecution of the prophets, and murdering God’s Messiah (Acts 7:48–53). Persecution is likely also to be our fate, as the Apostle Paul reminds us:

Who shall separate us from the love of Christ? Shall tribulation, or distress, or persecution, or famine, or nakedness, or danger, or sword? As it is written, For your sake we are being killed all the day long; we are regarded as sheep to be slaughtered. No, in all these things we are more than conquerors through him who loved us. (Rom 8:35-37)

Persecution is often edited out of this passage in public readings, but it is fundamental to our life in Christ.

Jesus reminds us that a student is not better than his teacher—he was persecuted; we will be persecuted (Matt 10:24–25). But even in the midst of persecution, Jesus admonishes us to—“Love your enemies and pray for those who persecute you” (Matt 5:44)—suggesting that persecution is an ministry opportunity.

References

Bauer, Walter (BDAG). 2000. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature. 3rd ed. ed. de Frederick W. Danker. Chicago: University of Chicago Press. <BibleWorks. v.9.>.

BibleWorks. 2015. Norfolk, VA: BibleWorks, LLC. <BibleWorks v.10>.

Graham, Billy. 1955. The Secret of Happiness. Garden City, NY: Doubleday and Company, Inc.

Guelich, Robert. 1982. The Sermon on the Mount: A Foundation for Understanding. Dallas: Word Publishing.

Prosecute Righteousness

Also see:

Preface to a Life in Tension

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net

Publisher site: http://www.T2Pneuma.com

Newsletter: http://bit.ly/Norm2020

 

Continue Reading

Promote Rectitud

Vida_en_Tensión_front_20200102

Honrada aquéllos que han sido perseguidos por causa de la justicia, 

pues de ellos es el reino de los cielos. (Matt 5:10)

Por Stephen W. Hiemstra

Para muchos cristianos, la persecución plantea una pregunta desconcertante: “¿Por qué se persigue a las buenas personas?” (Graham 1955, 98)⁠1, a lo que responde el libro de James:

Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas (tentaciones), sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia (perseverancia), y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte. (Jas 1:2-4)

La paradoja del siervo sufriente en el corazón de la cosmovisión cristiana fue expresada por primera vez por el profeta Isaías:“Debido a la angustia de su alma, el lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el justo, mi siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.” (Isa 53:11) En efecto, lo que dice Santiago es que la persecución por causa de la justicia nos forma en santificación y nos marca como discípulos de Cristo, quien fue perseguido hasta la muerte.

Aquí la palabra griega para persecución significa: “hostigar a alguien, especialmente debido a las creencias, perseguir” (BDAG 2059.2)⁠2 y a menudo se asocia en el Antiguo Testamento con un compromiso militar perseguido vigorosamente (e.g. Deut 11:4).  La palabra griega para rectitud significa: “la cualidad o característica del comportamiento recto, la rectitud, la justicia.” (Guelich 1982, 93) ⁠3 Al igual como que tenemos hambre y sed de justicia, esperamos los demás persecutirnos, como las escrituras nos recuerdan (1 Pet 4:16).

La injusticia de la persecución de Jesús es notada por uno de los otros hombres que fueron crucificados (también Isa 53) como lo registra el Evangelio de Lucas:

 Uno de los malhechores que estaban colgados allí le lanzaba insultos (blasfemias), diciendo: ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! Pero el otro le contestó, y reprendiéndolo, dijo: ¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena? Nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste nada malo ha hecho. Y añadió: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo:“En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso. (Luke 23:39-43)

Observe que esta historia menciona tanto la idea de persecución justa como la recompensa del cielo, como citó en la octava Bienaventuranza.

La persecución (hasta la muerte) en el Antiguo Testamento empieza con la historia de Caín y Abel, donde Caín mata a Abel porque Dios aceptó el sacrificio justo de Abel y rechazó el suyo (Gen 4:3–9).  La persecución después la resurrección en el Nuevo Testamento comienza con la lapidación de Esteban quien acusó al Sanedrín de adoración falsa, persecución de las profetas, y asesinato del Mesías de Dios (Acts 7:48–53).  La persecución es probablemente también nuestro destino, como el apóstol Pablo nos recuerda:

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día; somos considerados como ovejas para el matadero. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquél que nos amó. (Rom 8:35-37)

La persecución a menudo se edita de este pasaje en lecturas públicas, pero es fundamental para nuestra vida en Cristo.

Jesús nos recuerda que un estudiante no es mejor que su maestro—el fue perseguido; nosotros seremos persecutado (Matt 10:24–25). Pero incluso en medio de la persecución, Jesús nos exhorta a—“amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen” (Matt 5:44)—sugiriendo que persecución es una oportunidad de ministerio.

Notas

1 “Why are good people persecuted?”  (Graham 1955, 98)

2 Here the Greek word for persecution means: “to harass someone, esp. because of beliefs, persecute” (BDAG 2059.2)

3 The Greek word for righteousness means: “the quality or characteristic of upright behavior, uprightness,  righteousness.“ (Guelich 1982, 93).

References

Bauer, Walter (BDAG). 2000. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature. 3rd ed. ed. de Frederick W. Danker. Chicago: University of Chicago Press. <BibleWorks. v.9.>.

BibleWorks. 2015. Norfolk, VA: BibleWorks, LLC. <BibleWorks v.10>.

Graham, Billy. 1955. The Secret of Happiness. Garden City, NY: Doubleday and Company, Inc.

Guelich, Robert. 1982. The Sermon on the Mount: A Foundation for Understanding. Dallas: Word Publishing.

Promote Rectitud

Ver también:

Gospel as Divine Template

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net,

Sitio del editor: http://www.T2Pneuma.com.

Boletín informativo: http://bit.ly/Norm2020

 

Continue Reading

Blackaby Expects Answers to Prayer

Henry and Richard Blackaby.  2002. Hearing God’s Voice. Nashville: Broadman and Holman Publishers.

Review by Stephen W. Hiemstra

Does God answer prayer?

In October 2014, I was invited to offer comments on my book, A Christian Guide to Spirituality, at the Mubarak Mosque in Chantilly, Virginia on the day of Eid. This invitation made me very nervous–what would I say about my faith to a group of Muslims? Consequently, during the three days before Eid, I began a period of prayer and fasting and asked God what I should say. God responded to my prayer, but he said nothing about my invitation. Instead and much better, God gave me the inspiration to write a new book, Life in Tension, which I hope to publish later this summer.

In their book, Hearing God’s Voice, Henry and Richard Blackaby of Blackaby Ministries International[1] write:

“We contend that God does speak to his people. However, people must be prepared to hear what his is saying…The question, then, is not whether God speaks to his people, but how he does so…When God speaks, he does not give new revelation about himself that contradicts what he has already revealed in Scripture. Rather, God speaks to give application of his Word to the specific circumstances in your life.” (17-18)

To make this point about “specific circumstances”, the Blackabys inventory the ways that God spoke to his people in the Old and New Testaments. In just the Old Testament: “creation, angels, prophets, dreams, visions, casting lots, Urim and Thummim, gentle voice, fire, burning bush, preaching, judgments, symbolic actions, signs, miracles, writing on the wall, a talking donkey, trumpets, thunder and lightning, smoke and storms, fleece, the sound of marching on treetops, face-to-face, personal guidance, and various unspecified ways” (31-32). Obviously, God does not always wait for us to seek him out—it is hard to ignore those talking donkeys, especially the ones we see in the mirror!

The Blackabys note, however, an important problem:

“Our problem so often is not that we don’t know what God is saying to us. The problem is that we do know, but we don’t always want to hear what he is telling us.” (44)

For example, we do not need to ask if God wants us to display the fruits of the spirit: “love, joy, peace, patience, kindness, goodness, faithfulness, gentleness, self-control” (Gal 5:22-23).

The Blackabys give countless examples of God intervening in response to prayer. Perhaps none is as dramatic as that of George Muller who lived in nineteenth century Britain and who worked to support homeless children. They note three points about Mueller’s experience of God:

  1. Mueller sensed a personal burden for a need,
  2. He sought advice from a Christian friend, and
  3. God spoke to him through scripture (105).[2]

The Blackabys observe that: “The best way to hear God speak to you is to spend regular time reading, studying, and meditating on his Word.” (110) They see God’s answers to prayer as: yes, no, not yet, and silence—prospective evidence of sin (122-129). What is perhaps more interesting is the idea that God invites us to into prayer—a positive answer to prayer is never more certain than when God invites us to do something or ask for something (136).[3]

The Blackabys write in 12 chapters:

  1. The Question: Does God Speak to People Today?
  2. For the Record: God Speaks
  3. God Speaks: His Way
  4. The Holy Spirit: God’s Presence in Our Lives
  5. The Bible: God’s Word
  6. Prayer: What it is and What it Isn’t
  7. Circumstances: A Time for God to Speak
  8. God Speaks to People through People
  9. Lies and Half-Truths
  10. A Historical View
  11. Learning to Respond to God’s Voice
  12. Questions Often Asked

These chapters are preceded by a preface and followed by notes, a scriptural index, and an introduction to the authors.

Henry and Richard Blackaby’s Hearing God’s Voice changed my attitude about prayer and reading this book marked an important milestone in my preparation for later entry into seminary. I commend it to you.

Reference

Carothers, Merlin. 1970. Prison to Praise. Escondido, California.

Müller, George. 2000. Release the Power of Prayer. New Kensington: Whitaker House.

Footnotes

[1] http://www.Blackaby.net.

[2] Mueller (2000, 91-93) offers 5 conditions for prevailing prayer:  1. “entire dependence upon the merits and mediation of the Lord Jesus”, 2. “separation from all known sin”, 3. “exercise faith in God’s word of promise”, 4. “ask in accordance with His will”, and 5. “preserver in prayer”.

[3] If God already knows what is in our hearts, we need only praise him!  (Carothers) Also: consider the example of Abimelech: “Now then, return the man’s wife, for he is a prophet, so that he will pray for you, and you shall live. But if you do not return her, know that you shall surely die, you and all who are yours.” (Gen 20:7 ESV)

Blackaby Expects Answers to Prayer

Also see:

Nouwen: Make Space for Self, Others, and God 

Vanhoozer: How Do We Understand the Bible? Part 1 

Books, Films, and Ministry

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net

Publisher site: http://www.T2Pneuma.com

Newsletter: http://bit.ly/Norm2020

 

Continue Reading

Sabbath Rest as Cultural Firewall by Brueggemann

Brueggemann_review_20200702

Walter Brueggemann.  2014.  Sabbath as Resistance:  Saying NO to the Culture of Now.  Louisville:  Westminster John Knox Press.

Review by Stephen W. Hiemstra

One of the characteristics of the period since the demise of the Bretton Woods System in 1971 and reduction in barriers to international trade has been the increasing importance of the law of one price.  From economic trade theory, the law of one prices says that only one price for a commodity can exist in an open market economy, adjusting for shipping, storage, and policy interventions.

The law of one price hypothesizes that the price of a Big Mac should be the same worldwide.  The same is true for wages and salaries.  Because everyone competes with everyone else, no one relaxes (enjoys healthcare, summer vacations, a clean environment, a spouse at home with the kids, and so on) without losing competitive advantage.  The market is the formidable taskmaster.

Introduction

In his discussion of Sabbath rest in the Pentateuch, Walter Brueggemann offers a fairly sophisticated understanding of Moses’ response to the market’s devaluation of human life.  Under penalty of death (Numbers 15:32-35), nobody, no way, works on the Sabbath provided a cultural alternative (xiv) to Pharaoh’s relentless pursuit of wealth.   Bruggemann writes:  YHWH governs as an alternative to Pharoah, there the restfulness of YHWH effectively counters the restless anxiety of Pharaoh (xiii).  Sabbath rest appears in the creation accounts because God balances work and rest.  The Egyptian gods, by contrast, never rested (5).

Pharaoh Versus Moses

Today we would call Moses’ Sabbath rest prescription a government-sanctioned monopoly.  Brueggemann (3) observes that:  the God of Sinai…is never simply a “religious figure” but is always preoccupied with…socioeconomic practice and policy.  Because no one works on the Sabbath, no one can chisel—cheat and make more money by quietly disobeying the law.  Sabbath rest defines the ultimate human right—the right to live a humane life.  Because exhausted people only think about themselves—they neither love God nor their neighbor (contra Matthew 22:36-40), Sabbath rest is a cultural firewall against market intrusion into family, community, and religious life.  For this reason, Sabbath rest is the only creation mandate also found among the Ten Commandments and, as the fourth commandment, it is also the longest (27).  This means that the Bible treats it as an emphatic commandment!

In contrasting the YHWH economy with Pharaoh’s economy, Brueggemann provides an interesting insight into the Ten Commandments.  Those who keep the Sabbath need not:

  • Dishonor mother and father,
  • Kill,
  • Commit adultery,
  • Steal,
  • Bear false witness, or
  • Covet (31).

In other words, do detestable things for the sake of money.  The unending race to pursue wealth (or defend one’s lifestyle) normally pushes us individually and collectively to neglect or break these commandments—the law of one price has led us to chisel on each one of these commandments in recent years.

Organization

Brueggemann’s short book (89 pages) breaks into six chapters, including:

  1. Sabbath and the First Commandment;
  2. Resistance to Anxiety (Exodus 20:12-17);
  3. Resistance to Coercion (Deuteronomy 5:12-14);
  4. Resistance to Exclusivism (Isaiah 56:3-8);
  5. Resistance to Multitasking (Amos 8:4-8); and
  6. Sabbath and the Tenth Commandment (vii).

These chapters are preceded by a detailed preface which serves as a helpful introduction.

Assessment

While some might chide Brueggemann for offering a political analysis of the Pentateuch, it is more correct to say that wherever two or more are gathered together politics will be present!  By contrast, if the Pentateuch is spiritualized, it can easily be recast to suit one’s own prejudices.  For example, Brueggemann notes that the Pentateuch attends vigorously to the triad of vulnerability—widows, orphans, and immigrants (44).  How do we treat them today?  Today we might refer to them with labels—welfare queens, the unwanted unborn, and the undocumented—inviting scorn rather than assistance.  Judged by the Law of Moses, we fail.  Grace always allows us to be forgiven, but the Gospel in Jesus Christ fulfills the law—it does not repeal it!

Brueggemann’s book is probably the most important book on Sabbath rest since Abraham Heschel’s The Sabbath (New York:  Farrar, Straus, and Giroux, 2005).  I hope that Christians will read and act on it.

Sabbath Rest as Cultural Firewall by Brueggemann

Also see:

Nouwen: Make Space for Self, Others, and God 

Vanhoozer: How Do We Understand the Bible? Part 1 

Books, Films, and Ministry

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net

Publisher site: http://www.T2Pneuma.com

Newsletter: http://bit.ly/Norm2020

 

Continue Reading

God’s Peace: Monday Monologues (podcast) August 24, 2020

Stephen_W_Hiemstra_20200125b
Stephen W. Hiemstra 2020 (Ken Burtram Photography)

By Stephen W. Hiemstra

This morning I will share a prayer and reflect on God’s peace. After listening, please click here to take a brief listener survey (10 questions).

To listen, click on this link.

Hear the words; Walk the steps; Experience the joy!

God’s Peace: Monday Monologues (podcast) August 24, 2020

Also see:

Monday Monologue On March 26, 2018 

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net,

Publisher site: http://www.T2Pneuma.com.

Newsletter: http://bit.ly/Norm2020

 

Continue Reading

Prayer for God’s Peace

Life_in_Tension_revision_front_20200101

By Stephen W. Hiemstra

Holy and Gracious God,

In the power of your Holy Spirit, help us to separate ourselves from sexual immorality, impurities, sensuality, idolatry, and sorcery, fleeing from enmity, strife, jealousy, fits of anger, dissensions, divisions, and envy, refusing to engage in drunkenness and orgies.

Through the example of Jesus Christ, bid us to pursue the fruits of the spirit by practicing love, joy, peace, patience, kindness, goodness, faithfulness, gentleness, and self-control (Gal 5:19–24).

Crucify the passions of the flesh that naturally grow in us.

May peace on your terms grow to become peace on our terms and may we share it with those around us.

In Jesus’ precious name, Amen.

Peace on God’s Terms

Also see:

Believer’s Prayer

Other ways to engage online:

Author site: http://www.StephenWHiemstra.net

Publisher site: http://www.T2Pneuma.com.

Newsletter: http://bit.ly/Norm2020

 

 

Continue Reading

Oración por la Paz de Dios

Vida_en_Tensión_front_20200102

Por Stephen W. Hiemstra

Dios Santo y Glorioso,

En el poder de tu Espíritu Santo, ayúdanos a separarnos de inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, envidias, borracheras, y orgías.

A través del ejemplo de Jesucristo, pídanos que busquemos los frutos del Espíritu por practicar Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, y dominio propio (Gal 5:19–24).

Crucifica las pasiones de la carne que crecen naturalmente en nosotros.

Que la paz en tus términos se convierta en paz en nuestros términos y que podamos compartirla con quienes nos rodean.

En el nombre precioso de Jesucristo, Amen.

Paz en los Términos de Dios

Ver también:

Oración del Creyente

Otras formas de participar en línea:

Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net,

Sitio del editor: http://www.T2Pneuma.com.

Boletín informativo: http://bit.ly/Norm2020

 

Continue Reading