Caminar en el Desierto, Lucas 15:11-24

Por Stephen W. Hiemstradesert_sign

Iglesia Presbiteriana de Trinidad, Herndon, VA

Invocación

Padre Todopoderoso. Haga su Presencia sabe que estamos aquí esta mañana. Concédenos sabiduría, concédenos consuelo. En el poder de su Espíritu Santo, inspirando las palabras que se hablan e iluminan las palabras oídas, en el precioso nombre de Jesús, amén.

Introducción

¿Quién de ustedes disfruta de los riesgos y la incertidumbre? (2X)

A menos que usted tiene un hábito de juego, probablemente preferiría la estabilidad, no el riesgo ni la incertidumbre. Por desgracia, la vida es a menudo marcado por muchos estresante cambios.

Durante el año pasado, trabajé en el Hospital Providencia en la ciudad de Washington DC como pasante capellán. En el trabajo con los pacientes en el servicio de urgencias, empecé a ver las visitas al hospital como un tipo especial de cambio llamado como una transición.

Una transición tiene tres partes: un principio, un medio y un final. En un principio, los pacientes acuden al hospital con un problema y centran en las cosas que solía ser. En el medio, los pacientes reciben su tratamiento y preocupan que las cosas saldrán bien. Al final, casi total los pacientes vuelven a sus vidas viejas.  A esta punta, la pregunta es: ¿qué viene después el hospital?

Esta pregunta última es inherentemente espiritual. Para los pacientes que llegaron al hospital a causa de una mala elección de estilo de vida, una pregunta mejor es: ¿qué va a ser diferente cuando salga del hospital? (2X)

En la vida hay muchas transiciones.  Durante los períodos de incertidumbre mi oración típicamente es:

¿por qué Dios me lo trae a este tiempo y a este lugar? (2X)

Escritura

El libro del Éxodo nos habla de la gran transición en la historia de la nación de Israel, la salida de Egipto y entrada en el desierto, y, más luego, la salida del desierto y la entrada en la Tierra Prometida.

Escuche lo que Moisés le dijo al Faraón: ‘¡Deja ir a mi pueblo para que me rinda culto en el desierto!’ (Éxodo 7:16) (2X). ¿De dónde viene Moisés ver la gente que sirve a Dios? Irónicamente, no está en Egipto ni está en la Tierra Prometida. Más bien, está en el desierto donde nos encuentra Dios más frecuente.  Es porque en el desierto que estamos más propensos a buscar a Dios y depender de él, exactamente durante estos estresante períodos de riesgo y incertidumbre.  Es en el medio de la transición.

¿Por qué Dios me lo trae a este tiempo y a este lugar? (2X)

Jesús cuenta la historia de un hombre que tenía dos hijos. El hijo menor se le acercó un día y le pidió su herencia en efectivo. Luego salió de la ciudad con la plata y comenzó a vivir con estilo. Este estilo de vida imprudente no duró mucho y pronto el joven tuvo que conseguir trabajo. No ser uno de planificar el futuro, se vio obligado a aceptar un trabajo degradante para un Judío— la alimentación de cerdos. En la mente del hijo comenzó a vagar, comenzó a reflexionar sobre lo bueno que las cosas habían estado con sus padres y él decide volver a casa. Cuando su padre se enteró que iba a venir, salió a su encuentro y le rodeó con sus brazos alrededor de él. Como el hijo empezó a pedir disculpas por su comportamiento horrible, su padre quería oír nada de eso. Tomó a su hijo, lo limpió, lo llevó algo de ropas nuevas y lo da una fiesta (Lucas 15:11-24 NVI).

Todos somos a menudo como el hijo menor. Las cosas tienen que ser realmente malo en el desierto, antes de llegar a nuestros sentidos y reconocemos que necesitamos nuestro padre celestial. La buena noticia es que nuestro padre está esperando nos, perdonará nos y va a aceptar nos de nuevo en la familia. Amen.

Oración

Padre Celestial. Damos gracias por su cuidado durante las transiciones de la vida, pero especialmente en tiempos de incertidumbre. En el poder de su Espíritu Santo, fortalécenos para el día y danos esperanza para el futuro. En el precioso nombre de Jesús, Amén.

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