Honrado Son los Pobres en Espíritu

Vida_en_Tensión_front_20200102Honrado son los pobres en espíritu, 

pues de ellos es el reino de los cielos. 

(Matt 5:3)

Por Stephen W. Hiemstra

Jesús elige palabras cuidadosamente. Si hablaba hebreo (la idioma del Antiguo Testamento) en lugar de griego (la idioma de la iglesia primitiva), entonces la primera Bienaventuranza podría explicarse en solo siete palabras (Matt 5:3 HNT), que facilita memorización, una practica comuna en el premer siglo debido de la alta costa de la palabra escrita. Debido a que los discípulos memorizaron su palabras, Jesús podría hablar jugando juegos de palabras con ellos, comenzando frases y dejándo que su audiencia los termine, al igual que un buen predicador se detendrá para dejar que su audiencia se ponga al día (Crawford y Troeger 1995, 17).

Interpretar las Bienaventuranzas

Jesús usó esta tecnica—común en las culturas represivas—también en disputar con los fariseos, como en Mateo 21:16 donde cita la primera mitad de Salmo 8:2 y, por inferencia, los golpea en la segunda mitad (Spangler y Tverberg 2009, 38). La selección cuidadosa de palabras de Jesus y su uso de asociaciones de palabras nos ayudan a interpretar las Bienaventuranzas.

Por ejemplo, la primera palabra en la frase en Mateo 5:3—“Honrado son los pobres en espíritu”—trae a mente al primero Salmo:

¡Cuán bienaventurado [honrado] es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, Ni se detiene en el camino de los pecadores, Ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, Y en Su ley medita de día y de noche! (Ps 1:1-2)

La frase, los pobres en espíritu, trae a mente Isaías 61:

El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque me ha ungido el Señor para traer buenas nuevas a los afligidos. Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros; para proclamar el año favorable del Señor, y el día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran, para conceder que a los que lloran esion se les dé diadema en vez de ceniza, aceite de alegría en vez de luto, manto de alabanza en vez de espíritu abatido; para que sean llamados robles de justicia, plantío del Señor, para que el sea glorificado. (Isa 61:1-3)

El primero texto, Salmo 1, claramente refiere a la Ley de Moises y el segundo texto, Isaías 61, refiere una profecía mesiánica que Jesús mismo citó en su llamado sermón de  en Lucas 4. Junto, por a usar la palabra—μακάριος, Jesús asociaó con ambos la Ley y las Profetas las cuales añaria seriedad en el contexto de una audiencia Judia del siglo primero.

Pobre?

Los comentaristas de hoy destacan normalmente por la expresión, “los pobres en espíritu” (οἱ πτωχοὶ τῷ πνεύματι), que no se usa en ningua otra parte en la Biblia. La versión de las Bienaventuranzas de Lucas refiere solamente a la pobre (πτωχοὶ), como en: “Honrados son ustedes los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios” (Luke 6:20). Pobre aquí se refiere no solo a los bajos ingresos, sino a la mendicidad de la indigencia: alguien completamente dependiente de Dios (Neyrey 1998, 170–171).  Mateo, a diferencia de Lucas, fue un discípulo de Jesus, que hace probable lo que su frase, “los pobres en espíritu,” sea más precisa.

Hiperbólica?

En conjunto, la primera Bienaventuranza aparece hiperbólica por dos razones. La primera razón es que Jesús usa una forma prestada de ley de caso, si X entonces Y. Usar una forma legal sugiere algo como la lectura de un testamento. La segunda razón es que Jesús asocia cosas las que ninguna se asocia normalmente. A diferencia de los príncipes, los pobres generalmente no heredan reinos; reyes (aquellos con reinos) no son normalmente humildes. Por esta razón, la primera Bienaventuranza sugiere por su forma y contenido que Jesús esta usando hipérbole para calentar a su audiencia por cual es obviamente una discusión seria (Isa 42:1–3).

Reino de los Cielos

La seriedad surge porque la frase, “reino de los cielos,” previamente se asoció con juicio, como en:  “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Matt 3:2, 4:17). El juicio puede estar implícito en el reverso de esta Bienaventuranza—son aquellos que se niegan a ser pobre en espíritu (los orgullosos) se oponen del “reino de  los cielos”? Potencialmente, si. Dos candidatos para juicio son dados casi de inmediato:  

Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque les digo a ustedes que si su justicia no supera la de los escribas y Fariseos, no entrarán en el reino de los cielos. (Matt 5:19-20)

Los menos en el reinos del cielos son los quien enseñan contra la ley y los que no deben ser admitido son los menos justos que los escribas y fariseos, según las propias palabras de Jesús  (Matt 5:20).

Jesús elige palabras cuidadosamente.

Referencias

Crawford, Evans E. and Thomas H. Troeger. 1995. The Hum: Call and Response in African American Preaching. Nashville: Abingdon Press.

Neyrey, Jerome H. 1998. Honor and Shame in the Gospel of Matthew. Louisville: Westminster John Knox Press.

Spangler, Ann and Lois Tverberg. 2009. Sitting at the Feet of Rabbi Jesus: How the Jewishness of Jesus Can Transform Your Faith. Grand Rapids: Zondervan.

Honrado Son los Pobres en Espírit

Ver también:

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Sitio del autor: http://www.StephenWHiemstra.net,

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