Lide desde de la Mansedumbre

Vida_en_Tensión_front_20200102Pues el Cordero que está en medio del trono los pastoreará

 y los guiará a manantiales de aguas de vida, y 

Dios enjugará toda lágrima de sus ojos. 

(Rev 7:17)

Por Stephen W. Hiemstra

La mansedumbre marca un lider natural, pocos aspiran a ser mansos, como Nouwen (1989, 82) observa:

El liderazgo cristiano . . . no es un liderazgo de poder y control, sino un liderazgo de impotencia y humildad en el que se manifiesta el siervo sufriente de Dios, Jesucristo.⁠1

Al igual como el quien lo envió, el lider cristiano ideal es manso, pero la mansedumbre también crea tensión dentro nosotros, entre nosotros, y con Dios, a lo que nos dirigiremos ahora.

Tensión entre Nosotros

Por los líderes de la iglesia, el apóstol Pablo aconseja a los ancianos y diáconos que busquen frutos del espíritu como “la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad” (1 Tim 6:11), donde gentil es un buen sinónimo de manso. Sin embargo, al perseguir frutos como la mansedumbre, el éxito no es fácil a obtener. Incluso Pablo señala la tensión interna:

Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno. Porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. Pues no hago el bien que deseo, sino el mal que no quiero, eso practico. (Rom 7:18-19)

Como con cualquier fruto del espíritu, el progreso en la obtención de la mansedumbre requiere la intervención del Espíritu Santo.

Tensión con los Demás

“¿No es mansedumbre un atributo personal?” un amigo recientemente inquirí. “¿Cómo puedes ser manso cuando eres responsable de otras personas?” Una respuesta es que modelar mansedumbre crea espacio en nuestras vidas por otras personas, lo cual es fundamental para el liderazgo siervo.

Durante su tiempo de prisión, por ejemplo, Bonhoeffer continuó funcionar sacraficio como un pastor ofreciendo consuelo a otras reclusos, incluso a las guardias de prisión. Cuando se le ofreció un oportunidad de escapar del encarcelo, Bonhoeffer se negó a irse por que escapando podría su familia fuera de la prisión y su ministerio dentro de la prisión en peligro (Metaxas 2010, 448).

El liderazgo sacrificial puede ser arriesgado, doloroso y, sin embargo, poco apreciado, como el apóstol Pablo escribe:

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros. Afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. Llevamos siempre en el cuerpo por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. (2 Cor 4:7-10)

Es posible que sea necesario desarrollar varios niveles de mansedumbre.

Tensión con Dios

El liderazgo sacrificial puede también conducir a la cruz. En un momento de debilidad y desesperación por la cruz Jesús gritó: “Dios mio, Dios mio, ¿Por que me has abandonado?” (Mark 15:34) Estas palabras están tomadas de Salmo 22:1 que luego termina en alabanza: “Los que temen al SEÑOR, alábenlo.” (Ps 22:23)  Vaciados de nuestra desesperación, podemos volver otra vez a Dios en alabanza.

Podemos liderar con mansedumbre, incluso en medio de sufrimiento, en parte, por que la historia no termina en sufrimiento. Al igual que la cruz de Cristo se sigue por la resurrección de Cristo, cuando compartimos en su sufrimiento sabemos que también compartiremos en su victoria (2 Cor 1.5).

Como el apóstol Pablo escribe: “¿Donde esta, oh muerte, tu victoria? ¿Donde, oh sepulcro, tu aguijon?” (1 Cor 15:55) Debido a que nuestro futuro está en Cristo, hoy podemos abrazar la mansedumbre de Cristo.

Notas

  1 Nouwen (1989, 82) observes: “Christian leadership…is not leadership of power and control, but a leadership of powerlessness and humility in which the suffering servant of God, Jesus Christ, is made manifest.

Referencias

Metaxas, Eric. 2012. Bonhoeffer: Pastor, Martyr, Prophet, Spy. Nashville: Thomas Nelson.

Nouwen, Henri J. M. 1989. In the Name of Jesus: Reflections on Christian Leadership. New York: Crossroad Publishing Company.

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Tension and Identity: Monday Monologues (podcast) April 13, 2020

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Stephen W. Hiemstra 2020 (Ken Burtram Photography)

By Stephen W. Hiemstra

This morning I will share a prayer and reflect on Tension and Identity. After listening, please click here to take a brief listener survey (10 questions).

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Resolver la Tensión en la Identidad

Vida_en_Tensión_front_20200102Pero los humildes poseerán la tierra y 

se deleitarán en abundante prosperidad. 

(Ps 37:11)

Por Stephen W. Hiemstra

Una resolución de las tensiones de la vida es que son absorbidas por nuestra identidad, definiendo nuestra propia imagen, relaciones, y esperada acciones y reacciones. Por ejemplo, una identidad pastoral implica pasar tiempo con Dios, interpretar las escrituras, orar con otras,  predicar el evangelio, y ofrecer consuelo a todos; estas actividades se esperan de pastores y son una parte esencial de las capacitación de pastores. Igualmente, capacitar en humildad nos hace manso, una parte de nuestra identidad como los discipulados de Cristo.

Mansedumbre es Única

La tercera Beatitud es única de Mateo: “Honrado los humildes, pues ellos heredarán la tierra” (Matt 5:5) . Manso significa: “no [es] demasiado impresionado por una sentido de auto-importancia, gentil, humilde, considerado” (BDAG 6132).⁠1 El manso es como humildad aplicada (pobre en espíritu)—un rasgo de carácter de ser humilde (Guelich 1982, 82), sugerido por no menos de tres versículos en Mateo:

1. “Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que yo soy manso y humilde de corazón, y hallaran descanso para sus almas” (Matt 11:29).

2. “Digan a la hija de sion: mira, tu rey viene a ti, humilde y montado en un asna, y en un pollino, hijo de bestia de carga” (Matt 21:5).

3. “Entonces el sumo sacerdote, levantándose, le dijo:¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra Ti? Pero Jesús se quedó callado. Y el sumo sacerdote le dijo: te ordeno por el Dios viviente que nos digas si tú eres el Cristo (el Mesías), el hijo de Dios” (Matt 26:62-63).

En estos tres eventos—la invitación de Jesús al discipulado, su humilde desfile hacia Jerusalém, y su silencio durante el juicio—Jesús  exhibió su mansedumbre. Sedler (2003, 92) observa lo que “cualquier que Jesús dijó [a su juicio] habría sido retorcido, vuelta, y rechazado.”⁠2 La mansedumbre de Jesús se observa también en los escritos de los apóstoles Pedro, Santiago, y Pablo (e.g. 1 Pet 3:13–17, Jas 1:21, and 2 Cor 10:1).

Honra y Mansedumbre

En su escrito Neyrey (1998, 181–182) describe honra en mansedumbre en estos términos:⁠3

Puede claro entenderse como motivo de elogio por negarse a ser una víctima…según una coreografía a los desafíos de honra, el manso podría ser una persona quien no hace reclamos de honra (e.g. Matt 21:5), o más probablemente, alguien quien no da una riposte [respuesta] a los desafíos y no respuesta con ira a los insultos. Desde este punto de vista, un manso se quita por completo de los juegos de honra típico del pueblo… no busca venganza.

La implicación aquí es que el manso elige sabiamente a permanecer en silencio, especialmente cuando hablar escalariá conflicto con una otra persona.

La problema de escalación se mencionó en el Sermón de la Monte cuando Jesus dijó:

1. Pero Yo les digo que todo aquél que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga:`Insensato (Inútil)’ a su hermano, será culpable ante la corte suprema (el Sanedrín); y cualquiera que diga:`Idiota,’ será merecedor del infierno de fuego. (Matt 5:22)

2. Antes bien, sea el hablar de ustedes: sí, sí o no, no; porque lo que es más de esto, procede del mal (del maligno). (Matt 5:37)

3. Pero Yo les digo: no resistan al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa. Y cualquiera que te obligue a ir un kilómetro, ve con él dos. (Matt 5:39-41)

Mansedumbre como Estrategia

Savage (1996, 57–61) sugiere una estrategia de no resistir el mal, “nublando” [fogging] que consiste en encontrar algo en la critica a estar de acuerdo con para frustrar el agressor y no estar defensivo, como cuando Jesús respuesta cuando se le preguntó acerca de los impuestos (Matt 22:17-22). Más generalmente, el manso refugará a buscar vindicación, no ofrecerá una respuesta cuando le ceba actuar impudencialmente, o simplemente haga paz. Debemos preservar una identidad humilde al negarse a disputir, menospreciar, o participar en una respuesta a palabras duras. En otras palabras, defiende tu mansedumbre con el silencio y la humildad.

Ortberg (2012, 107) illustra la mansedumbre de Jesús por imaginer una charla que Jesús podría haberles  dado los discípulos:⁠4

Aquí está nuestra estrategia. No tenemos dinero, influencia, estatus, edificios, o soldatos…Les diremos [líderes judíos y romanos, zelotes, colaboradores, esenios] todo lo que están en el camino equivocado … Cuando nos odian—y muchos de ellos lo harán—no nos defenderemos, no escaparemos y no nos rendiremos. Seguiremos amándolos. Está mi estrategia.

La mansedumbre es una estrategia, no una debilidad, que nos identifica como cristianos, avanza el reino, y roba el trueno de nuestros adversarios.

Notas

1 Meek means to: “not [be] overly impressed by a sense of one’s self-importance, gentle, humble,  considerate” (BDAG 6132).

2 Sedler (2003, 92) observes that “anything Jesus said [at his trial] would have been twisted, turned, and rejected.”

3 It can indeed be understood as grounds for praise for refusing to be a victim…according to the choreography of honor challenges, the ‘meek’ person could be one who makes no honor claims (e.g. Matt 21:5), or, more likely, one who does not give a riposte [response] to challenges and does not respond in anger to insults. In this light, a ‘meek’ person disengages entirely from the typical honor games of the village…failure to seek revenge (Neyrey 1998, 181–182).

4 Here’s our strategy. We have no money, no clout, no status, no buildings, no soldiers…We will tell them [Jewish and Romans leaders, Zealots, collaborators, Essenes] all that they are on the wrong track…When they hate us—and a lot of them will…we won’t fight back, we won’t run away, and we won’t give in. We will just keep loving them…That’s my strategy. (Ortberg 2012, 107)

Referencias

Bauer, Walter (BDAG). 2000. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature. 3rd ed. ed. de Frederick W. Danker. Chicago: University of Chicago Press. <BibleWorks. v.9.>.

Guelich, Robert. 1982. The Sermon on the Mount: A Foundation for Understanding. Dallas: Word Publishing.

Neyrey, Jerome H. 1998. Honor and Shame in the Gospel of Matthew. Louisville: Westminster John Knox Press.

Ortberg, John. 2012. Who Is This Man? The Unpredictable Impact of the Inescapable Jesus. Grand Rapids: Zondervan.

Savage, John. 1996. Listening and Caring Skills: A Guide for Groups and Leaders. Nashville: Abingdon Press.

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Las Bienaventuradas

Vida_en_Tensión_front_20200102Adoren al señor con reverencia, y alégrense con temblor.

 Honren al hijo para que no se enoje y perezcan en el camino, 

Pues puede inflamarse de repente su ira. 

¡Cuán bienaventurados son todos los que en el se refugian!

(Ps 2:11-12)

Por Stephen W. Hiemstra

Las Bienaventuradas introducen poéticamente el Sermón de la Monte (Matt 5-7), que establecen prioridades, redefinen honra entre discípulos, y encargan su discípulos.  El sermón ofrece la declaración más larga de la enseñanza de Jesus y la iglesia primitiva la citó más frecuentemente que cualquiera otra pasaje en las escrituras (Guelich 1982, 14). Como una introducción, las Bienaventuradas interpretan el Antiguo Testamento de manera que sorpresó sus discípulos entonces y continúan a sorpresernos ahora, que sugir que las Bienaventuradas merecen un estudio cuidadoso.

Contexto del Evangelio

En ambos Mateo y Lucas, las Bienaventuradas aparecen inmediatamente despues Jesús llamó sus discípulos y se dirige a los discípulos, sirviendo como un preámbulo para el sermon que sigue.

El sermón se dirge a los disciples personalmente, al igual que el anterior llamado de Jesus al ministerio—“Vengan en pos de mí, y yo los haré pescadores de hombres” (Matt 4:19). No es un llamado pasivo a ser espectadores, sino un activo llamado para discípulos quienes compartirán en su sufrimiento, en un momento en que el arresto y decapitación de Juan (quien baptizó Jesús) fue todavía fresco en sus mentes (Matt 4:12; 14:10). Sufrimiento—tensión extrema—es un tema obvio en el sermón tanto por el muerte reciénte de Juan como por razón de las continuas amenazas a la vida de Jesus que empezaran aun antes su nacimiento (Matt 1:18-25; 2:1-13).

Sufrimiento, como aprendimos en las Bienaventuradas, es parte de ser un discípulo fiel y sabemos que los discípulos fieles recibieron esta mensaje porque diez de los once discípulos murieron como mártires (Fox and Chadwick, 2001, 10).

Contexto Literario

En inglés, las Bienaventuradas (Beatitudes) toman su nombre de la traducción de latin (beati) de la palabra en griego para honra (μακάριος) que significa “humanos privilegiados receptores del favor divino” o “favorecidos, bendicido, afortunados, felices, privilegiado” (BDAG 4675, 2, 2a). Jesus repite μακάριος por nueve veces.

La Biblia usa la repetición para enfatizar—dos veces es enfasis; tres veces es muy enfatico; y nueve veces no tiene precedentes.

Esta enfatica repetición refuerza el contenido del sermón.  El sermón en Mateo representa Jesús como el nuevo Moisés quien emite un nuevo ley sobre la montaña (después el Monte de Sinaí), mientras en Lucas el sermón presenta ambas bendeciones y maldecienes (problemas), un patrón como del pacto (Deut 28). En otras palabras, el estilo literario y contenido del texto atraerían la atención de un público judío.

Contexto del Antiguo Testamento

El uso repetido de Jesús de μακάριος en el sermon alude a Salmo 1 en la traducción de griego (el más familiar para los lectores del primer siglo), donde dice:

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! (Ps 1:1-2)

Salmo 1 presenta la paz de Dios, un llamado a la santidad, y una integración (lo opuesto a tensión) dentro de nosotros mismos, con Dios (a través de la obediencia a la ley), y con los demás con una sorprendente economía de palabras. 

Otras referencias de μακάριος hablan, no a integración, sino de tensión, como la tensión política (Salmo 2) y  la aflicción (Isaiah 30). En Isaías 30, por ejemplo, Dios hace una promesa interesante a los que esperan por él.

Aunque el Señor les ha dado pan de escasez y agua de opresión, el, tu maestro, no se esconderá más, sino que tus propios ojos contemplarán a tu maestro. (Isa 30:20)

El maestro aquí es el Mesías quien bendica los quienes sufren “el pan de escasez y la agua de opresión”—una expresión poética que significa persecución, mientras la palabra por maestro (‎מוֹרֶ֔יךָ) también significa la lluvia temprana, una forma de bendición en una región desértica como Israel.

Propósito de Comisionar

En su sermon, Jesus redefine la significado de honra que es una importante, pero neglectada, translación de μακάριος (Neyrey 1998, 164). Si Jesús hubiera querido transmitir la idea de bendito, la traducción habitual de μακάριος, entonces la palabra más convencional en griego sería eulogetos (France 2007, 161). Honrado es una translación más apropriado porque el mundo antiguo tenía una cultura de honor y vergüenza donde incluso un pequeño insulto require una respuesta inmediata y ya veces mortal—Jesús prohíbe tales respuestas. Cuando Jesús enseñó el perdón, el amor enemigo y poner la otra mejilla, él confrontó radicalmente la cultura de honor y vergüenza, donde los amos tuvieron el honor y los esclavos tuvieron la  vergüenza.

Deshonra en el mundo antiguo Jesús redefinió como honor entre sus discípulos. Jesús dijo:

Honrados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de mí. Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes. (Matt 5:11–12)

En otras palabras, las recompensas celestiales siguen de la persecución terrenal. En una cultural obsesionada con la gloria y honor—especialmente honor de la familiar—la traducción preferida para μακάριος aqui es honor, no bendición. Este es más consistente con el resto del sermón de Jesus y menos consistente con la ley de Moisés con bendiciones y maldiciones como en Salmo 1.

Las Bienaventurada

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Tension Within: Monday Monologues, Podcast on January 20, 2020

Stephen W Hiemstra, 2018
Stephen W Hiemstra, 2018

By Stephen W. Hiemstra

This morning I will share a  prayer and reflect on the Tension Within Ourselves.

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Tension Within Ourselves

Life_in_Tension_revision_front_20200101For I do not understand my own actions. 

For I do not do what I want, 

but I do the very thing I hate. (Rom 7:15)

By Stephen W. Hiemstra

As North Americans, we are the best fed and most pampered generation of all time; yet, our young people and senior citizens are committing suicide at historically high rates and “ordinary children today are more fearful than psychiatric patients were in the 1950s.” (Lucado 2012, 5) Why?

Isolated from Ourselves

One answer is that we have become painfully isolated from ourselves: “We live in a society in which loneliness has become one of the most painful human wounds” (Nouwen 2010, 89). Our isolation has been magnified by a loss of faith and community, leaving us vulnerable to anxiety and depression. Isolated people often ruminate about the past. In ruminating, obsessing about a personal slight, real or imaged, amplifying small insults into big ones. For psychiatric patients who are not good at distinguishing reality and illusion, constant internal repetition of even small personal slights is not only amplified, it is also remembered as a separate event. Through this process of amplification and separation, a single spanking at age 8 could by age 20 grow into a memory of daily beatings.

Rumination

Amplified in this way, rumination absorbs the time and energy normally focused on meeting daily challenges and planning for the future. By interfering with normal activities, reflection, and relationships, rumination slows normal emotional and relational development and the ruminator becomes increasingly isolated from themselves, from God, and from those around them. Why do we care? We care because everyone ruminates and technology leads us to ruminate more than other generations. The ever-present earphone with music, the television always on, the constant texting, the video game played every waking hour, and the work that we never set aside all function like rumination to keep dreary thoughts from entering our heads. Much like addicts, we are distracted every waking hour from processing normal emotions and we become anxious and annoyed when we are forced to tune into our own lives, a kind of escalation behavior in the language of psychiatrics. Rumination, stress addiction, and other obsessions have become mainstream lifestyles that leave us fearful when alone and in today’s society we are frequently alone even in the company of others. We are in tension with ourselves.

A Heavy Burden

Jesus sees our tension and offers to relieve it, saying: Come to me, all who labor and are heavy laden, and I will give you rest. Take my yoke upon you, and learn from me, for I am gentle and lowly in heart, and you will find rest for your souls. For my yoke is easy, and my burden is light. (Matt 11:28-30) Self-centered rumination is a heavy burden, not a light one. Jesus models the Sabbath rest, prayer, and forgiveness that break rumination by encouraging us to look outside ourselves. In Sabbath rest we look outside ourselves to share in God’s peace, to reflect on Christ’s forgiveness, and to accept the Holy Spirit’s invitation to prayer. In prayer we commune with God where our wounds can be healed, our strength restored, and our eyes opened to our sin, brokenness, and need for forgiveness. When we sense our need for forgiveness, we also see our need to forgive. In forgiveness, we value relationships above our own personal needs which break the cycle of sin and retaliation in our relationships with others and, by emulating Jesus Christ, we draw closer to God in our faith. Faith, discipleship, and ministry require that we give up obsessing with ourselves. On our own, our obsessions are too strong and we cannot come to faith, grow in our faith, or participate in ministry. For most people, faith comes through prayer, reading scripture, and involvement in the church, all inspired by the Holy Spirit. For the original apostles, the discipling was done by Jesus himself.

Honored

In the Beatitudes, Jesus tutors the disciples and says that we will be honored in at least three ways: Honored are the poor in spirit, for theirs is the kingdom of heaven. Honored are those who mourn, for they shall be comforted. Honored are the meek, for they shall inherit the earth. (Matt 5:3–5) Jesus takes the world’s threats to our identity, self-worth, and personal dignity and reframes them as promises that we will receive the kingdom of heaven, be comforted, and inherit the earth. But, Jesus ties these promises to discipleship as part of his yoke (Matt 11:28-30) and does not extended them to spectators.

REFERENCES

Lucado, Max. 2012. Fearless. Grand Rapids: Zondervan. Nouwen, Henri J.M. 2010. Wounded Healer: Ministry in Contemporary Society (Orig pub 1972). New York: Image Doubleday.

Tension Within Ourselve

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Tensión entre Nosotros Mismo

Vida_en_Tensión_front_20200102Porque lo que hago, no lo entiendo. 

Porque no practico lo que quiero hacer, 

sino que lo que aborrezco, eso hago. 

(Rom 7:15)

Por Stephen W. Hiemstra

Como norte-americanos, somos la generación mejor alimentado y más mimada de todo tiempo; sin embargo, nuestros jóvenes y personas mayores se suicidan a tasas históricamente alto y “los hijos comunes de hoy día tienen más temor que los pacientes psiquiátricos durante los 1950s anos.”⁠1  ¿Porque?

Aisolado de Nosotros Mismo

Una respuesta es que nos hemos estado dolorosamente aisolado de nosotros mismo: “Vivimos en una sociedad en la que la soledad se ha convertido en la heridas humanas más dolorosas.”⁠2 Nuestra aisoladidad ha estado magnificado por la perdida de fe y comunidad, dejándonos vulnerables a la ansiedad y la depresión.

La gente aisolada a menudo rumia sobre el pasado. Por causa de esta rumia, obsesionarse con un leve personal, real o imágenado, amplificando pequeños insultos en grandes. Por los pacientes psiquiátricos, quienes no tienen facilidad a diferenciar realidad y ilusión, esta constante repetición, desaires personales son no solo se amplifica sino que también se recuerda como eventos separados. A través de esta proceso de amplificación y separación, una sola zurra por edad ocho podría por edad veinte  se memorar como palizas diarias.

La Rumia

Ampliado en esta manera, la rumia absorta el tiempo y la energía que normalmente seria enfocar en enfrentar los desafíos diarios y planificar para la futura. Por interferir con actividades normales de reflexión y relaciones, la rumination ralentiza el normal proceso de emocional y relacional desarrollo y el ruminator se convierte increasiamente aislado de si mismo, de Dios, y los demás cerca a él.

¿Porqué tenemos interés? Nos importa porque todo el mundo rumia y la tecnología lídenos a ruminar más que generaciones previas. Los siempre-presente auriculares con música, el televisor siempre encendida, el constante textando, el videojuego que se juga cada hora del día, y el trabajo que nunca dejamos de lado—todos funcionar como rumia a guardar que pensamientos tristes nunca de entrar nuestras cabezas. Al igual que los adictos, cada hora del día nos distraemos del procesamiento de las emociones normales y nos sentimos ansiemos y molestamos cuando nos vemos obligados a sintonizar de nuestras propias vidas, un tipo de comportamiento de escalada en la lengua de psiquiátricos. La rumination, adicción de estreso, y otras obsesiones se convierten a estilos de vida convencionales que dejarnos temerosos cuanto somos solos y en la sociedad de hoy somos solos frecuentemente incluso en compañía de otros. Estamos en tensión con nosotros mismos.

Una Carga Pesada

Jesús ve nuestra tensión y ofrece a aliviarla, diciendo:

Vengan a mí, todos los que están cansados y cargados, y yo los haré descansar. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que yo soy manso y humilde de corazón, y hallaran descanso para sus almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera. (Matt 11:28-30)

Egocéntrica rumia esta una carga pesada, no una ligera. Jesús modela el descanso sabático, oración, y perdón que rompen rumia al alentarnos nos a mirar fuera de nosotros mismo. En el descanso sabático miramos fuera de nosotros mismo para compartir la paz de Dios, a reflexionar sobre el perdón de Cristo, y a aceptar la invitación del Espíritu Santo de la oración. En la oración nos comunicamos con Dios donde nuestras heridas puedan estar sanado, nuestra fuerza restaurada, y nuestros ojos abiertado a nuestros pecados, quebrantamiento, y necesidad para perdón. Cuando sentimos nuestra necesidad para perdón, también vemos nuestra necesidad a perdonar. En el perdón, valoramos relaciones por encima de nuestra propia necesidades personal lo que rompe el ciclo de pecado y retaliación en nuestras relaciones con las demás y, al emular Jesucristo, nos acercamos a Dios en nuestra fe.

La fe, el discipulado, y el ministerio requieren que dejemos de obsesionar con nosotros mismo. Por nuestra cuenta, nuestras obsesiones son demasiado fuertes, y no podemos llegar a fe, crecer en la fe, o participar en ministerio. Para la mayoría, la fe llega por media de la oración, leer las escrituras, y la participación en la iglesia, todas inspirado por el Espíritu Santo. Para los apóstoles originales, el discipulado fue realizado por Jesús mismo.

Honrados

En las Bienaventuranzas, Jesús enseña a los discípulos y dice que seremos honorado al menos de tres maneras:

Honrados son los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos. Honrados son los que lloran, pues ellos serán consolados. Honrados son los humildes, pues ellos heredarán la tierra. (Matt 5:3-5)

Jesús toma las amenazas del mundo a nuestra identidad, autoestima, y dignidad personal y las reformula como promises que receiveremos el reino de los cielos, ser consolados, y heredar la tierra. Pero, Jesús vincula estas promesas al discipulado como parte de su yugo (Matt 11:28-30) y no extiendálas al espectadores. 

Notas

1 “Ordinary children today are more fearful than psychiatric patients were in the 1950s.” (Lucado 2012, 5).

2 “We live in a society in which loneliness has become one of the most painful human wounds” (Nouwen 2010, 89)

Referencias

Lucado, Max. 2012. Fearless. Grand Rapids: Zondervan.

Nouwen, Henri J.M. 2010. Wounded Healer: Ministry in Contemporary Society (Orig pub 1972). New York: Image Doubleday.

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Life_in_Tension_revision_front_20200101“if you confess with your mouth that Jesus is Lord and believe in your heart that God raised him from the dead, you will be saved.” (Rom 10:9 ESV)

By Stephen W. Hiemstra

Christianity began in a graveyard with the resurrection (Ps 16:10). The resurrection could not have occurred without Jesus’ crucifixion and death which was, in turn, associated with his life and ministry. Because Jesus’ life and ministry were chronicled after the resurrection, each sentence in the New Testament should be prefaced with these words: Jesus rose from the dead, therefore . . . Jesus’ life, ministry, suffering, death, and resurrection are the Gospel story, which we know because after the Gospels themselves, sermons by both Peter (Acts 2:14–41; 10:34–43) and Paul (Acts 13:16–41) all focus on Jesus’ life story.

The Template

Just before his death the Apostle Paul writes from prison:

that I may know him and the power of his resurrection, and may share his sufferings, becoming like him in his death, that by any means possible I may attain the resurrection from the dead. (Phil 3:10-11)

In other words, the Jesus story—life, ministry, suffering, death, and resurrection—was for Paul a template for the Christian journey of faith, beginning with the end in mind. Yet, we know that the end of the story—like its beginning—is in Christ and provides Christian hope (1 Pet 1:3). 

While our eyes remain on the prize (Phil 3:14) and our expectations for the end times, our relationship with each member of the Trinity sustains us day to day. The Holy Spirit is with us, empowers us, and helps us to break the power of sin. Jesus Christ’s life and ministry models a faithful life in a stressful world. God Our Father demonstrates love, grace, and sovereignty over all earthly powers. Because of God’s sovereign power and presence, our hope of the resurrection transforms into our hope in Christ (Col 1:24).

Begin with the End in Mind

The resurrection accordingly influenced how early Christians read the Beatitudes, as in: Jesus rose from the dead, therefore “Honored are the poor in spirit, for theirs is the kingdom of heaven.” (Matt 5:3) Notice that the Beatitude explicitly refers to the kingdom of heaven—a place of healing and rest where the resurrected are assumed to go. Because early Christians read this Beatitude in view of the resurrection, so should postmoderns. 

More typically, postmoderns read the Beatitudes as “pie in the sky”—unobtainable and unrealistic. But how much risk is there in buying a stock if you already have tomorrow’s stock report? If tomorrow’s paper eliminates today’s risk, why dawdle in buying the stock? Unobtainable and unrealistic goals suddenly become reasonable— in light of the resurrection common fishermen become extraordinary apostles.

Knowing that the end of the story is in Christ, the Beatitudes outline the three tensions in our spiritual life: our inward tension with ourselves (poor in spirit, mourning, and meekness), our upward tension with God (righteous, merciful, and pure), and our outward tension with the world (peacemakers, persecuted, and reviled). Inward tension exists, but we know the Holy Spirit will guide us. Upward tension exists, but we know that God loves us. Outward tension exists, but we have Christ’s example in seeking reconciliation and an open door to the future (Rev 3:20).

Tension was not the Plan

Because of our reconciliation with God, we know that our sinful nature which drives this tension was not part of God’s original design. Breaking God’s design, sin emerged in the Garden of Eden as Adam and Eve turned away from God and allowed sin to enter their lives (Gen 3:6). Yet, even as sin entered the world and tensed up our lives, God provided for our restoration through the death and resurrection of Jesus Christ (Gen 3:15).

Jesus rose from the dead, therefore our faith starts with God, not with us.

Gospel as Divine Template

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Preface to a Life in Tension

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Tension: Monday Monologues (Podcast), January 6, 2020

Stephen W Hiemstra, 2018
Stephen W Hiemstra, 2018

By Stephen W. Hiemstra

This morning I will share a  prayer and reflect on tension.

After listening, please click here to take a brief listener survey (10 questions).

To listen, click on the link below:

Hear the words; Walk the steps; Experience the joy!

Tension: Monday Monologues, January 6, 2020 (podcast)

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Monday Monologue On March 26, 2018 

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Preface to a Life in Tension

Life_in_Tension_revision_front_20200101“Be holy because I am holy 

says the Lord God.”

(Lev 11:44)

By Stephen W. Hiemstra

When God enters our lives, we change. This change occurs as we increasingly reflect Christ’s divine image in our lives and the Holy Spirit works in our hearts and minds as we behold him (2 Cor 3:16-18). The Apostle Paul calls this process sanctification (Rom 6:19), which means that we accept Christ’s invitation to a lifelong journey to become more holy—sacred and set apart—and the Holy Spirit’s guidance along the way. As Christ’s church—the called out ones, our sanctification is a group activity and, like any activity where individuals  travel at their own pace, tension among believers is expected.

Introduction

Tension? What tension? Sanctification is necessary because we sin. Sin separates us from other people, from God, and from the person that God created us to be. Sanctification presumably reduces our sin, encourages us to abide in union with God and draws us closer to the person that God created us to be, but it also widens the gap between us and those resisting the Holy Spirit (1 Thess 5:19). Consequently, sin and sanctification can both potentially tense up all three relationships.

Tension comes up daily, as a pastor observes:

Would you drink from a dirty cup? No—of course not. If you were given a dirty cup, you would refuse the cup and ask for another.⁠1

Someone accustomed to clean cups immediately recognizes a dirty one. When we model our lives after Christ, we reveal our identity as Christians; we are set apart from those around us in tension with the world. As conscious image bearers, we naturally begin to share in the tension that exists between God and this world, which implies that how we live and how we die matters to God.

This tension that we feel is a subjective mirror image to three gaps that we can objectively describe. The first gap is within each of us and it describes the distance between our natural selves and the person who God created us to be. This gap can lead to humiliation in the eyes of the world and shame within us, as we realize how far we have fallen from God’s image for us. The second is gap is between us and others and it can lead to isolation, ridicule, and persecution, as we can no longer run with the crowd or accept its norms. The third is the gap between us and God created by sin can lead to feelings of fear, abandonment, and a loss of spiritual power, as we realize what it means to live without God’s presence and blessings.

Can you feel the tension created by these gaps—the shame, the isolation, and the fear? Can you imagine being persecuted for your beliefs? Are you okay with it or do you try to run away? How do we respond creatively to this tension?

Alone with these three gaps, we are lost; but in Christ we are never alone. Christ works in our lives to close these gaps through his reconciling example in life, his atoning work on the cross and his enabling gift of the Holy Spirit. The Holy Spirit enables us by grace through faith to participate actively in our own sanctification while experiencing God’s peace in the midst of life’s tensions.

The Beatitudes

Early in his ministry, Jesus preached a sermon, a kind of commissioning service for his disciples. He advised his disciples to be humble, mourn, be meek, chase after righteousness, be merciful, be holy, make peace, be persecuted for the right reasons, and wear persecution as a badge of honor (Matt 5:1–11). Incredibly, in the middle of this sermon and in spite of expected opposition, Jesus says:

You are the light of the world. A city set on a hill cannot be hidden. Nor do people light a lamp and put it under a basket, but on a stand, and it gives light to all in the house. In the same way, let your light shine before others, so that they may see your good works and give glory to your Father who is in heaven. (Matt 5:14-16)

This parable about light offers two important insights for our understanding of tension. First, this passage makes no sense unless tension exists between darkness and light—light normally drives out darkness. Second, this passage alludes to the creation accounts where we read:

The earth was without form and void, and darkness was over the face of the deep. . . . And God said, Let there be light, and there was light. And God saw that the light was good. And God separated the light from the darkness. (Gen 1:2–4)

Creation involved creating light. The implication is that Christians who embrace tension with the world are participating in a second creation (or re-creation) event (2 Cor 5:17).

Recognizing Christ’s re-creative work in our lives, we participate through the power of the Holy Spirit, not only in our own sanctification, but in the sanctification of others. In other words, progress in reducing one gap in our lives affects the other two. (Nouwen 1975, 15).  Attending to the sin in our lives, for example, makes it easier to get along with others and helps us to be more receptive to the Holy Spirit. Likewise, reducing our gap with God helps us appreciate God’s love for those around us and sensitizes us to the corrupting power of sin in our own lives. In God’s economy is nothing is wasted.

Structure of the Book

In exploring the spiritual dimensions of tension in our lives, I reflect on the Beatitudes in Matthew’s Gospel. The Beatitudes introduce Jesus’ Sermon on the Mount and prioritize his teaching. Because the sermon serves as an ordination service for the disciples, the importance of the Beatitudes for the early church, Christian spirituality, and discipleship cannot be overstated.⁠2

The chapters in this book divide into three parts: tension with ourselves (part A), tension with God (part B), and tension with others (part C). Each part contains three of the nine Beatitudes found in Matthew’s Gospel (numbered from one to nine with decimal points identifying particular sections within them).

Four sections appear in each Beatitude. The first section focuses on understanding what Jesus said and how he explained it. The second section examines the Old Testament context for each Beatitude. The third section examines the New Testament context—how did the Apostles respond to and expand on Jesus’ teaching? And the final section applies the Beatitude in a contemporary context and how we should respond. Each reflection is accompanied by a prayer and questions for further study. Soli Deo Gloria.

Footnotes

1 Pastor Anthony K. Bones of African Gospel Church of Nairobi, Kenya (http://AGCKenya.org) speaking at Trinity Presbyterian Church, Herndon, Virginia on January 14, 2015. 2 Guelich (1982, 14) citing Kissinger (1975) reports that: “Matthew 5-7 [appears] more frequently than any other three chapters in the entire Bible in the Ante Nicene [early church] writings”.

References

Guelich, Robert. 1982. The Sermon on the Mount: A Foundation for Understanding. Dallas: Word Publishing.

Kissinger, W.S. 1975. The Sermon on the Mount: A History of Interpretation and Bibliography. ATLA 3. Metuchen: Scarecrow.

Nouwen, Henri J. M. 1975. Reaching Out: The Three Movements of the Spiritual Life. New York: DoubleDay.

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