Tentación y Mal

Cubierta por Una Guia Cristian a la Espiritualidad

“Y no nos metas (no nos dejes caer) en tentación, sino líbranos del mal (del maligno).” (Matt 6:13 NBH)

Por Stephen W. Hiemstra

¿Alguna vez te preocupas por Satanás?

El papel de Satanás en tentarnos y promover el mal en el mundo se encuentra en toda las Escrituras.

En el Jardín de Edén, Satanás es representado como una serpiente que se revele contra Dios y tienta a otros a pecar por rebelarse con él [1]. Dios más tarde aconseja Caín a ser bueno por que de lo contrario los pecados golpeará como un serpiente se agacha en su puerta (Gen 4:7).

Otra importante imagen de Satanás se da en Job 1 donde Satanás es representado como un fiscal despiadado ante el tribunal de Dios. Las crueles mentiras de Satanás calumnian un justo Job. Sin embargo, Satanás no puede afligir a Job sin antes pedir permiso de Dios (Job 1:6-12). A pesar de la crueldad de Satanás, Job permanece fiel. Al final, Dios lo absolví de todos los cargos de Satanás y también se compensa Job para sus pérdidas (Job 42:10).

En los evangélios sinópticos, el Espíritu Santo llevó Jesús en el desierto donde el diablo le tiente [2]. Al igual como Adán y Eva se tientan con alimentos,el diablo comenzó a incitar a un Jesús hambre en convertir un piedras en pan. El diablo tiente Jesús tres veces. Jesús citó la escritura en respuesta a cada tentación. En la ultima tentación, la tentación del diablo citó erróneamente las escrituras, pero Jesús corrige el engaño y se resiste a la tentación [3].

Como Job y no como Adán, Jesús permanece fiel a la voluntad de Dios en la vida y en la muerte. La muerte de Jesús por la cruz entonces llena la profecía de la derrota de Satanás (Gen:15) y lo pagó la pena para los pecados—somos redimido. Por que la maldición de pecado se había sido derogado (1 Cor 15:22). En consecuencia la resurrección prueba que hemos sido reconciliados con Dios.

En el Padre Nuestro, Jesús pida nos a orar que no caer en la tentación y que se entregará del mal. Por que Satanás debe pedir permiso a tentar nos, Dios puede negar permisión y nuestra liberación permanece en su poder. El rey David escribe: “Protégeme, oh Dios, pues en Ti me refugio.” (Psa 16:1 NBH) Jesús nos prometía que cuando volveremos en debilidad a él nuestra salvación se segura (John 10:29).

Notas

[1] Por ejemplo, Kline (2006, 302) escribe sobre el pueblo de Dios y el pueblo de la serpiente.

[2] Mark 1:12-13 da un sinopsis breve mientras Matt 4:1-11 y Luke 4:1-13 son más largo. La versión de Lucas da el mayor detalle. Las segunda y tercera preguntas presentaban por Satanás parece en un order diferente en Mateo y Lucas.

[3] Cada tentación que Jesús afrentó es un desafío que enfrenta todos los cristianos, en particular los líderes. Henri Nouwen (2002, 7-8) resume estos desafíos de líderes como un tentación a ser relevante (proporcionar alimentos), a ser espectacular (mostrar su divinidad), y a ser poderoso (hacerse cargo).

Referencias

Kline, Meredith G. 2006. Kingdom Prologue: Genesis Foundations for a Convenental Worldview. Eugene, OR: Wipf & Stock Publishers.

Nouwen, Henri J. M. 2002. In the Name of Jesus: Reflections on Christian Leadership. New York: Crossroad Publishing Company.

Ver también:

Prefacio de La Guía Cristiana a la Espiritualidad

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1 Corintios 10: Tentación

Toilette_072013Por Stephen W. Hiemstra

Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir. Por tanto, mis queridos hermanos, huyan de la idolatría (vv 13-14).

Una de las pruebas de la verdad de la historia bíblica es que Dios no puede ser sobornado. La mayoría de las religiones antiguas ofrecen una disposición por sobornar a la divinidad—por lo general un sacrificio y a menudo un sacrificio humano. La disposición de Abraham a sacrificar a Isaac se ajusta al modelo antiguo—hasta que Dios intervino y sustituido un carnero (Génesis 22). La muerte de Jesús en la cruz invierte asimismo la antigua fórmula que Dios proveyó el sacrificio. Dios no puede ser sobornado y no tiene favoritos.

En el capítulo 10, Pablo nos recuerda que Dios también no les gusta tener su paciencia a prueba. Volviendo a la cuestión de la idolatría entre los “fuertes” cristianos en Corinto, Pablo les recuerda que mientras que han recibido las bendiciones de Dios, por lo que hizo a los israelitas vagando en el desierto. Al igual que los corintios tenían comida y bebida espiritual en comunión, los israelitas tenían comida y bebida spiritual—el maná y el agua de una roca (vv 1-4). Sin embargo, cuando el pueblo “elegido” trataron la paciencia de Dios, sufrieron el juicio de Dios (v 5).

El paralelo entre la situación de Corinto y el de la generación de Moisés tiene 4 partes: la idolatría (v 7), la inmoralidad sexual (v 8), prueba la paciencia de Dios (v 9), y refunfuñando (v 10). La idolatría a la vista es el incidente del becerro de oro que Pablo cita textualmente (Éxodo 32:6). La inmoralidad sexual es un incidente con mujeres moabitas (Números 25:1). En respuesta a preguntas de la generosidad de Dios del pueblo, Dios envió serpientes venenosas (Número 21:5-6). Más tarde, después de que las personas se quejaron y se rebelaron contra Moisés, Dios amenazó con destruirlos a todos. Sin embargo, Moisés intervino en su favor ante Dios. Se arrepintió de destruir al pueblo, pero Dios prometió que toda la generación, a excepción de Josué y Caleb, moriría en el desierto (Números 14).

Si Dios castigó a su pueblo elegido por estos pecados, entonces ¿por qué los Corintios piensan que estarán exentas del juicio de Dios? Pablo aconseja a los Corintios: ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios (v 31). ¿Qué pasa con nosotros? Debemos ser buenos ejemplos a los que nos rodean y no hacer alarde de nuestra libertad en Cristo.

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